Mujer fue agredida por policías en el Ferro de los Valles del Tuy por entrar a los vagones con falda

Las autoridades chavistas que manejan el Sistema Metro y otros servicios de transporte masivo como el Ferrocarril de los Valles del Tuy han dejado muy claro su escaso respeto a la Carta Magna y, sobre todo, su inclinación por establecer normas de conducta dignas de la Edad Media.

A través de las redes sociales, la joven periodista “Dani” relató el infierno que pasó una de sus amigas, profesional de la Enfermería, en las instalaciones del llamado “Ferro”, cuyos funcionarios decidieron someterla a una injustificada humillación por el simple hecho de usar un vestido.

A continuación, el relato sobre la amarga experiencia:

El pasado lunes 4 de enero una amiga se trasladó en la mañana utilizando el sistema Metro y el Ferro hacia Cúa. Llevaba un vestido, su carnet de enfermera, tapabocas y guantes. No tuvo ningún inconveniente.

Cuando se disponía a regresar a Caracas por la misma vía, los funcionarios del Ferro no la querían dejar pasar debido a que “no está permitido ingresar al sistema de transporte utilizando vestido”. Esto, a pesar de que en la mañana no tuvo inconveniente.

Ella les pidió una explicación sobre esa “norma” puesto que el COVID-19 no se transmite por contacto de piel a piel. Los funcionarios no le dieron explicaciones y seguían sin permitirle el ingreso a pesar de que ella alegó que debía regresar a su casa en Caracas.

Mi amiga decidió ingresar de todos modos al sistema sin ningún tipo de forcejeo. Llegó hasta el vagón, hasta donde la siguieron los funcionarios quienes le pedían que desalojara, a lo que ella se negó. Al llegar a la estación Charallave Sur, ingresaron funcionarios (entre ellos, una mujer) de la Policía quienes se disponían a bajar del vagón a mi amiga. Ella pedía explicaciones del por qué debía bajarse del vagón si estaba usando guantes, tapabocas y contaba con carnet.

– Bájate del vagón-, le dijo una funcionaria.

– Dime por qué debo desalojar-, dijo mi amiga para que los demás escucharan.

– Porque estás usando el vestido. La respuesta se la dio una policía que llevaba el tapabocas por debajo de la nariz.

Mi amiga les explicó que era la única manera de volver a su casa y en vista de que no tenía intenciones de desalojar el vagón, la tomaron a la fuerza por los brazos y el cuello para bajarla. Esto le dejó hematomas en los brazos.

La desalojaron a la fuerza en la estación Charallave Sur, en donde la Policía (una mujer de apellido García) le quitó el carnet de enfermera para tomarle fotografías y anotar sus datos. También intentó quitarle el teléfono celular.

Tras esto, le pidió que saliera de la estación. Mi amiga no salió de la estación y logró comunicarse con amigos y familiares para que acudieran a llevarle un pantalón o que la fueran a buscar para poder ir a Caracas Un amigo que vive en Cúa logró llevarle un pantalón de mono para que la dejaran ingresar.

A pesar de que se colocó un pantalón, la misma policía no la dejó ingresar, sin darle explicaciones esta vez. No importó que tuviera guantes, tapabocas, pantalón y carnet de enfermera. También intentó quitarle una vez más el teléfono.

* * *

Quien utiliza los subterráneos capitalinos, sabe muy bien que es frecuentado, inclusive en tiempos de pandemia, por vendedores ambulantes, pedigüeños y hasta fanáticos religiosos. Pese a que las normas de tales sistemas son claras, suelen ser tan ignoradas como la limpieza, el mantenimiento o el buen servicio.

Sin embargo, nuevamente las autoridades chavistas pretenden imponer por la fuerza sus añejadas y discriminantes creencias en otro espacio público que en antaño destacaba por su ejemplo de orden y urbanidad.

La Patilla

 

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