Sanciones vs. Protestas. Por Leandro Rodríguez (@leandrotango)

Sí existe algo que frenéticamente tema el régimen es la protesta, la presión social, incluso teme más que a las sanciones internacionales las cuales evade sin mucho esfuerzo. Las protestas sociales de hoy nada se parecen a las de 2002, 2003, 2014 ni 2017 en las cuales existían justificados motivos políticos, jurídicos y venezolanistas, las de hoy son enteramente por dignidad, por la más pura sobrevivencia, por justicia en todos los aspectos.

En primer lugar, el régimen se encuentra absolutamente desconocido por la comunidad internacional determinante de occidente, casi todas las naciones de este lado del mundo no le dan valor legal ni legítimo, debilitándolo enormemente en comparación a las protestas anteriores donde generosamente aún era reconocido como gobierno.

En segundo lugar, al no ser reconocido, limita enormemente su capacidad de apaciguar dichas protestas tal como ha ocurrido anteriormente. En los años anteriores, según palabras del mismo Ministro de Defensa Vladimir Padrino López, la FANB protagonizó actuaciones “atroces”, además de permitir colectivos armados que dejaron alrededor de tres centenares de muertos, donde la ley brilló por su ausencia. En las tres ocasiones aún no se conocen culpables materiales e intelectuales. Difícilmente la comunidad internacional permita otro episodio como esos “sin gobierno”.

En tercer lugar, el informe definitivo de la ONU que certifica las violaciones de derechos humanos por parte del régimen de Maduro coloca en el ojo del huracán al chavismo, además de estar presuntamente implicada en otros delitos como narcotráfico (según Estados Unidos/sus aliados) y vínculos terroristas. La alianza fortificada Maduro-Irán hace la región redoble esfuerzos para que retorne la democracia y la constitucionalidad a Venezuela.

En cuarto lugar, algo determinante. En 2020 no salen a protestar estudiantes, sectores políticos, tampoco militancia partidista, hoy día salen las amas de casa, los padres de familia, nuestros abuelos, los enfermos, los trabajadores, las comunidades desde lo más profundo… sencillamente porque los venezolanos no contamos ni con lo básico para la subsistencia. Más de 20 años de chavismo destruyeron a Venezuela desde sus cimientos, amén que padecemos un proyecto país impuesto a la fuerza que hace 13 años, en aquella reforma constitucional que perdió Chávez en 2007, dijimos no queríamos vivir ¡Que injusto sufrimiento!

El régimen desde sus vocerías, desde su inconstitucional control mediático, intenta inútilmente desvirtuar la realidad, lo que todo venezolano sabe; la destrucción de Venezuela por corrupción, desidia y por la imposición del modelo cubano que crea gobernantes idolatrados a la fuerza, sostenidos a través de la violencia institucionalizada, sometiendo una nación premeditadamente llevada a la miseria. 

Se viven horas cruciales, momentos determinantes, en que la escasez de agua, gasolina, gas, electricidad, hospitales, escuelas y universidades aptas, alimentos por falta de poder adquisitivo, dan cuenta de lo perjudicial que resulta, no solo el espectro comunistoide, sino toda ideología antepuesta a la realidad, al pragmatismo que en política lo es todo.

Para finalizar, nunca olviden que en política lo determinante es lo que no se ve, pero cuando lo que se ve es tan contundente, es porque lo inevitable ocurrirá pronto. 

 

Leandro Rodríguez / @leandrotango           

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