NOSOTROS| “Frente a quienes aplican la Ley y el Derecho como una Plastilina”. Por Johnny Galué (@COOTUR)

LA LEY Y LOS JUECES y FUNCIONARIOS

Los Juristas, deberán de asumir, con pericia, la defensa del interés público. Un tema, del que poco se habla, pero pesa mucho, es el de la administración de justicia y la inseguridad jurídica. El sistema judicial venezolano, es sumamente complejo. Con  altísimos grados de corrupción, por lo que es lento, y exasperante lo que genera inseguridad jurídica permanente, que en definitiva ha marcado, y terminado de desintegrar tanto la legitimidad como la institucionalidad del Estado. Hoy, no solo, no es posible, prever el resultado de los procesos judiciales, atendiendo las reglas del juego, porque los tribunales, cambian constantemente su jurisprudencia, abiertamente contradictoria, los jueces, no solo aplican la ley, sino que la crean, a veces por vía interpretativa, a veces de manera abierta y expresa, suplantando la función legislativa, dejando de cumplir en algunos casos con el procedimiento para controlar el resultado. Este tipo de justicia, invita a la corrupción,  peor, a la justicia por la propia mano.

La inseguridad jurídica en Venezuela, es de tal magnitud, que los ciudadanos y en especial los emprendedores y empresarios, pasan a ser victimas, de la inmoralidad, de una cantidad insoslayable de delitos, por la falta de certeza, en las reglas de juego, sobre las que han de desarrollarán sus actividades a corto, mediano y largo plazo, lo que ha determinado la destrucción del sistema productivo y financiero del país. La ausencia de certeza, del régimen jurídico, como el cambio permanente del mismo, término de espantar la inversión nacional y extranjera, en el País, como es conocido por todos.

El gobierno judicial, en el sentido más noble de la palabra, significa dirigir la acción judicial, hacia un objetivo éticamente valioso. Es, por tanto, algo más, mucho más, que gestionar con eficacia, honradez y diligencia. Si medimos el éxito con criterios de mera gestión, pocos van a negar la calificación, ¿Que sucede en una sociedad donde falla esa virtud fundamental y se carece de la lógica que la sustenta? Sin duda, falla todo y se produce la distorsión como la caída de la propia sociedad y de los individuos que la componen.

Vamos a hablar aquí, sin sutileza ni disimulos, de la Política Judicial. Por tanto, como consecuencia natural del Estado de Derecho, del imperio de la ley y en definitiva del régimen constitucional, el bien más valioso y delicado, es sin lugar a dudas, partiendo desde, el punto de vista, moral como ético, esto, ha adquirido dimensiones escandalosas en nuestro país. Un asunto, pues, de rango superior en la escala axiológica a las disputas sobre tecnicismos leguleyos o acerca de oportunismos y ventajas, ocasionales que han determinado la destrucción de la legitimidad del Estado y sus instituciones.

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, es el mejor ejemplo de una mentalidad que causa un daño irreparable a los principios estructurales del Estado Venezolano, a saber, la soberanía nacional, la democracia representativa y la división de poderes. El ánimo del juzgador, siempre recto y bienintencionado, se fundamenta en este caso, como en muchos otros, que resulta imprescindible exponer. El origen del mal, es muy preciso, el socialismo triunfante, huérfano de ideología, impregnó el espíritu de la Justicia y del Derecho de una pseudo moralidad, que afectó al Derecho y al ejercicio del poder y sus secuaces, tiene una relación directa, CON LA DESTRUCCIÓN DE LA LEGITIMIDAD, DE LA INSTITUCIONALIDAD Y CON ELLO, DEL APARATO PRODUCTIVO Y FINANCIERO DEL PAÍS.

La Ley, es la norma superior e irresistible, en tanto, que expresa la voluntad del Parlamento, órgano supremo del pueblo y señor del Derecho. Todo es negociable, dicen los entusiastas de este Estado débil, las competencias de la Nación y de las regiones; las pretensiones intolerables de los criminales y sus acólitos, en fin, en un terreno mucho menos peligroso, también las retribuciones y la forma de trabajar de los funcionarios públicos.

Los Jueces y Magistrados, de esta generación, mejor o peor dotados desde el punto de vista técnico jurídico, han hecho suya una fórmula sugestiva, el Derecho es aquello que el juzgador define como tal,  los titulares de los órganos jurisdiccionales compiten con bastante fortuna por el “estrellato” en los medios de comunicación, la vida política la judicializan y satisfacen así, con frecuencia, algunas frustraciones personales. ¡Qué lejos queda el gran Montesquieu“el juez es la boca muda que pronuncia las palabras de la ley”! Escribió el barón de Montesquieu, autor de El espíritu de las leyes, que “no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de la ley y bajo el calor de la justicia”,  autor de El espíritu de las leyes, como receta frente a quienes gustan de manejar el Derecho como si fuera plastilina.

Johnny Galué / @COOTUR

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