Lara y Anzoátegui llegaron al séptimo decisivo tras 10 entradas extras

La vida siempre ofrece una nueva oportunidad, si la sabes aprovechar. El beisbol le brindó un segundo impulso a los jugadores Josmar Cordero y Yonathan Mendoza, pues el primero debió superar más de un obstáculo en su día a día, para regresar al deporte que tanto quería jugar. Mientras el segundo, no contaba con el chance de jugar la Gran Final y cuando le tocó, pasó de ser villano a héroe en un abrir y cerrar de ojos.

Cordero tuvo que servir mesas de un restaurante en Chile, a convertirse en el bateador que pegó un triple en el décimo tramo del sexto juego de la Serie Final en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y Mendoza, cometió un pecado en el noveno episodio, para luego enmendarlo con el hit que dejó en el terreno a Caribes de Anzoátegui y le dio la victoria 6 a 5 a Cardenales de Lara, en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez, que además, obligó a llevar la serie al séptimo compromiso.

“Realmente siempre estuve enfocado en que todo saliera bien, pero justamente en ese turno buscaba poner la bola en juego y salió ese batazo de esa manera”, soltó Cordero al final del juego a las cámaras al canal por suscripción IVC.

Mientras que el otro protagonista, Yonathan Mendoza, agregó: “Me senté y pensé un poco luego del error, nadie quiere hacer eso en un juego… En ese turno contra (Logan) Darnell, sólo buscaba un buen pitcheo para hacer contacto”.

Mendoza no estaba en los planes de Luis Ugueto en la Gran Final, pues con la presencia del grandeliga Ildemaro Vargas, su participación eran mínimas, pero luego de recibir la noticia de Cascabeles de Arizona, que debía viajar a Estados Unidos, Mendoza recibió su oportunidad de oro.

“Yo siempre estuve preparado, durante los entrenamientos estaba activo. Pegar este hit ha sido el momento más importante de mi carrera”, aseguró Mendoza a la LVBP.com.

La meta era clara, los locales no podían flaquear porque no había mañana. Así que Yordanys Linares inició con ritmo arrollador el primer episodio con cuadrangular en solitario ante los envíos del zurdo Wilfredo Ledezma, que lamentablemente para los orientales no pudo cumplir como lo hizo en el segundo juego de la serie.

Ledezma cubrió seis entradas en esa oportunidad y guió a la tribu a empatar la Gran Final, pero en esta ocasión, solo retiró a un bateador, y tras recibir el estacazo de Linares, más una carrera impulsada con elevado de sacrificio de Carlos Rivero, el manager Jackson Melián prefirió utilizar el bullpen desde temprano.

Los dirigidos por Ugueto salieron con el juego encomendado en el brazo de Henry Centeno, quien retomó el nivel mostrado durante la Ronda Regular, que lo llevó a ser el primer refuerzo de postemporada por los crepusculares.

Centeno condujo con determinación el duelo, pero en el cuarto capítulo sufrió el doble impulsor de una anotación del veterano Oswaldo Arcia, que redujo el marcador. Luego, Niuman Romero sonó biangular en la siguiente entrada y empató el marcador.

Sin embargo, Isaías Tejeda despertó de su slump y, con sencillo en el mismo quinto tramo, volvió a la senda del triunfo a los hogareños.

Con la salida de Centeno del encuentro, le tocó el turno a Daniel Álvarez desde el bullpen, pero fue recibido con jonrón de Denis Phipps y colocó la paridad nuevamente en la pizarra.

Rivero dio síntomas de vida ofensiva desde el quinto duelo entre ambos equipos, cuando soltó bombazo a las gradas y, aunque no le dio el triunfo en esa noche, fue de gran importancia para lo que sería su actuación en casa. El toletero consiguió corredores en la intermedia y la antesala, para sonar imparable productor de dos carreras, que sirvió para darle oxígeno al equipo 5-3.

Los aborígenes no dejarían escapar la posibilidad de decidir el juego y montaron una amenaza agresiva en el noveno inning ante el conocido Pedro Rodríguez, quien se había visto inmenso en la Gran Final, pero fue descifrado por el bate de Arcia, que le propinó vuelacerca en solitario.

Rodríguez no sólo aceptó el batacazo de Arcia, sino que le dio el chance a Gorkys Hernández (con hit y error de Mendoza) y René Reyes (hit) de embasarse, lo que obligó a Ugueto cambiar de formula. Yapson Gómez hizo acto de presencia y este fue salvado con majestuosa atrapada del campocorto, Jecksson Flores.

Ya había un out en la cuenta. Era un respiro ante tanta presión, pero con Ricardo Gómez en la lomita, los visitantes lograron volver a empatar el cotejo con elevado de out al jardín central de Gabriel Lino y, que Hernández aprovechó para engomarse. Después Romero falló con bombo a la pradera derecha.

El careo se fue a las entradas extras, pero Cordero le dio la bienvenida a Darnell con el tribey. Luego, Melián prefirió entregar pasaporte a Tejeda y Wellington Dotel, para enfrentarse a Mendoza, que con su gran espíritu sentenció el duelo, con el incogible por el lado izquierdo contra el zurdo estadunidense.

En la LVBP no había una Gran Final que llegara a los siete duelos, desde la zafra 2012-2013, cuando los Navegantes del Magallanes resultaron campeones, justamente ante el conjunto barquisimetano.

Josmar Cordero abrió el décimo inning con un triple y luego anotgaría la carrera de la victoria

Prensa LVBP

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