Por qué Maduro activó la «alerta naranja» en la frontera y qué consecuencias reales puede tener

La frontera de Venezuela con Colombia está en «alerta naranja».

O al menos eso fue lo que anunció el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en un acto en un centro de estudios militares en Caracas esta semana.

Y lo justificó el mandatario por «la amenaza de agresión de Colombia contra Venezuela».

Además, Maduro anunció la realización entre el 10 y 18 de septiembre de unos ejercicios militares denominados Soberanía y Paz en la frontera colombo-venezolana, así como el despliegue allí de un sistema de defensa antimisiles.

El gobierno venezolano acusa al de Colombia de estar preparando «falsos positivos», como llaman a los casos en que hacen pasar ejecuciones extrajudiciales por combatientes abatidos.

Desde Colombia, el presidente Iván Duque rechazó las acusaciones de Maduro.

«Colombia no agrede a nadie. Este es un país que respeta la territorialidad de otras naciones», dijo Duque.

El mandatario colombiano reclamó al «régimen» de Maduro que «proteja al pueblo venezolano y le dé comida», en lugar de «gastarse la plata en misiles».

¿Cómo empezó todo?
Las relaciones entre Colombia y Venezuela llevan años ya lejos de ser cordiales y cada cierto tiempo aumenta la tensión.

Esta última escalada dialéctica se produce a raíz del video difundido el pasado 29 de agosto en el que disidentes de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC ) anunciaban su retorno a las armas «en respuesta a la traición del Estado» colombiano al proceso de paz iniciado en ese país tras los acuerdos de 2016.

Poco después, las autoridades colombianas afirmaban que el video se había grabado en territorio venezolano y Duque aseguraba que Colombia se enfrentaba a «una banda de narcoterroristas que cuentan con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro».

Duque se estaba haciendo eco de la conocida acusación de que la alta dirigencia chavista tiene vínculos con la guerrilla y el narcotráfico.

Después llegó la reacción venezolana culpando al gobierno de Duque de haber boicoteado el proceso de paz.

La «alerta naranja» de Maduro ha sido solo el último episodio de una vieja divergencia.

¿Qué significa la «alerta naranja»?
Al poco de terminar la alocución de Maduro, muchos hicieron esta pregunta.

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y considerado uno de los dirigentes más poderosos en la Venezuela chavista, dijo en su programa televisivo semanal que»es el paso en el cual toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) entra en un estado de vigilancia».

Según Cabello, se la había dejado claro al gobierno y al ejército de Colombia que «de entrar a Venezuela tendrán una respuesta militar de manera inmediata».

Pero Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, que monitorea la actuación de la Fuerza Armada y los cuerpos de seguridad en Venezuela, dijo al medio digital Efecto Cocuyo que «la alerta no existe como concepto operativo dentro la Fuerza Armada Nacional».

«Es probable que Maduro se haya confundido con el tema de los huracanes», agrega San Miguel.

San Miguel explicó que los casos previstos en situaciones de emergencia en Venezuela son los llamados de acuartelamiento o el estado de excepción, pero que no descartó que se desarrolle ahora el concepto de «alerta naranja» ya que Maduro la anunció públicamente.

¿Es creíble el anuncio de Maduro?
No es la primera vez que Maduro anuncia el despliegue de sistemas de defensa antimisiles. Ya antes dijo que lo iba a hacer en la frontera con Colombia pero también en lugares como los barrios de Caracas, algo que anunció en 2013.

Tampoco sería la primera que el gobierno venezolano incumple objetivos que se había planteado en materia militar.

Los expertos en el mundo de la defensa recuerdan el caso de la fábrica de fusiles Kalashnikov que iba a construirse en colaboración con Rusia en la ciudad de Maracay y que nunca llegó a funcionar.

El pasado mayo, Maduro anunció que había autorizado la asignación de casi siete millones de euros (US$7,8 millones) para la fabricación de la subametralladora Caribe.

Sin embargo, los trabajadores de la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim), encargada de su producción, denunciaron esta semana que lleva tres años sin recibir suministros.

Esto alimenta las dudas sobre la capacidad operativa real de las Fuerzas Armadas venezolanas y de que los ejercicios militares anunciados por Maduro vayan a ser más que una puesta en escena.

Ya en febrero, cuando el líder opositor Juan Guaidó se acababa de autoproclamar «presidente encargado» y arreciaba la presión desde Estados Unidos y sus aliados para que abandonara el poder, Maduro anunció la celebración de unos ejercicios militares que describió como «los más importantes de la historia».

Un experto militar de una embajada europea en Venezuela dijo entonces a BBC Mundo que el gran problema de la defensa venezolana ante una hipotética intervención estadounidense es la «falta de mantenimiento de los equipos».

Otro inconveniente es la falta de moral de las tropas. Aunque, salvo excepciones, el alto mando militar no ha dado muestras de dudar en su lealtad a Maduro, entre la tropa la situación parece distinta.

Abundan las historias de militares que ya no lo son o quieren dejar de serlo y Rocío San Miguel dijo en una entrevista a El País de España que se está produciendo «un goteo» de deserciones que «está erosionando la roca del apoyo a Maduro».

¿Qué puede pasar entonces?
Maduro atribuyó al gobierno colombiano la intención de «empezar un conflicto militar» contra Venezuela.

A las declaraciones de Duque negándolo se suman los comentarios de expertos que ven muy difícil un conflicto armado con Colombia.

«La probabilidad de una acción internacional de fuerza es muy, pero muy baja», afirmó recientemente Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis.

Para Hebert García Plaza, de la consultora Well Thought Consultants, «la FANB ha quedado con unidades inoperativas desde el punto de vista de personal, entrenamiento y capacidad de maniobrar».

«Decirles al ejército de EE.UU. y Colombia, ‘estamos listos para defendernos’ es una irresponsabilidad».

Con todo, los más de 2.000 kilómetros de frontera entre Venezuela y Colombia siguen siendo una fuente de inestabilidad para ambos países y para toda la región.

La ONG Human Rights Watch difundió en febrero un informe que afirmaba que las luchas entre diferentes grupos armados que operan en la zona de Catatumbo habían derivado en muertes, violencia sexual, desapariciones forzadas y el reclutamiento de niños como soldados.

Según la organización, los venezolanos que huyen rumbo a Colombia de la grave crisis económica en su país, que ha perdido más de la mitad de su producto interno bruto desde que Maduro asumió la presidencia, se han convertido en potenciales víctimas de los grupos criminales que se disputan el vacío dejado por la desmovilización de las FARC como consecuencia del proceso de paz.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados estima que más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos años. Colombia es el país que ha recibido a más de ellos.

BBC Mundo

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