NOSOTROS: “Del  asalto al cielo a las profundidades del  infierno” Por Johnny Galue (@COOTUR)

La Verdad; es el reflejo de la naturaleza humana finita e imperfecta. Podemos estar equivocados. Pero consideramos que ningún proyecto es más importante que el bienestar del País y de sus ciudadanos. La Constitución que quieren imponer será el resultado del proyecto cubano para Venezuela, como ellos mismos, han señalado. Por eso preparan el camino con bonos, y regalías con el carnet de la patria, aunados con los recientes aumentos de salarios a los militares y ahora el nuevo cono monetario, donde se evidencia que el dinero tiene un valor relativo (el caos total).

Por   ello me resulta imprescindible reflexionar y evocar estos hechos. En un clima asfixiante y de ausencia total de garantías.

Los instrumentos para alcanzar el poder político ya no están en manos de los políticos. No cuentan las ideologías ni los programas, lo que cuenta es la capacidad de averiguar qué quiere la gente, para construir la trampa de una oferta irresistible, e imponerse con las maniobras ya conocidas.

El acceso al poder en estos últimos veinte años (20) del chavismo en Venezuela,  ha dejado al descubierto su ligereza ética como moral. A pesar de la retórica del “hombre nuevo”, es el mismo, el viejo Caín, con todos sus vicios y bajezas, el que gobierna para cometer impunemente todo tipo de delitos en nombre del Régimen. Lo han perdido todo. Van de reverso, a lo anecdótico, a lo menos necesario, se pasean con su ineficacia por los pasillos del poder, enredados en la dialéctica de la confusión.

El Régimen  fue un proyecto político que según ellos, aspiraba a la construcción de una sociedad más justa. Pero fue para saquearnos,  llenar sus cuentas personales, y financiar proyectos ideológicos, demostraron, que no están ni van a estar a la altura de ese ideal. Han auspiciado el hambre, conflictos políticos de toda naturaleza y una devastadora escasez de medicamentos,  que han provocado el éxodo de más de un millón de personas. La crisis venezolana desborda nuestras fronteras  se ha convertido al País, en un símbolo del fracaso. Les faltó humildad  y  todavía les falta  para reconocer sus errores y sus limitaciones e hicieron del “asalto al cielo” (frase de Carlos Marx) una caída directa al infierno.

Se ha impuesto la dictadura de la uniformidad. Se proscribió la libertad y la individualidad en Venezuela. De aquí en  adelante, las antiguas víctimas se convertirán en victimarios y los abusados en abusadores. En su afán dictatorial, han etiquetado de “contrarrevolucionarios” a todo el que difiera con ellos. Esa es la licencia para perseguir, encarcelar y callar. La intolerancia ha convertido al Estado en una eficiente maquinaria de exterminio.

El asesinato, la mentira, el terror y la supresión de los derechos individuales no puede ser el camino adecuado hacia la construcción de un mundo mejor. Sin principios éticos que nos gobiernen, la meta la han perdido, en la bruma de lo inmoral e inhumano. Sin el respeto absoluto a la vida y a la dignidad humana, cualquier fin carece de sentido. Al bien no se llega a través del mal.

El fomento de la libertad y la democracia. El respeto a los derechos humanos. La creación de riqueza por particulares. El acceso a la educación, la salud y el empleo digno. La sujeción de todos a la ley. Un estricto control de la gestión de los funcionarios públicos para protegerlos contra la corrupción. Para esto no necesitamos revoluciones ni Dictaduras.

Parafraseando el célebre desafío que Dante lanzó a su propio intelecto al emprender la construcción de la Divina Comedia,  venezolanos  “qui si parrà la tua nobilitate”. Aquí se medirá tu nobleza, tu capacidad de resolver una tarea que se antoja descomunal. Suerte.

 

DC / Dr. Johnny Galue / Abogado, Político / @COOTUR

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