Son los resultados, estúpido. Por Eugenio Montoro

Si bien el latiguillo de Clinton en su campaña “es la economía, estúpido” cae como anillo al dedo, el caso Venezuela abarca tantas cosas que las agruparemos mejor en los resultados.

Cualquier gerente de empresa conoce muy bien que su aporte siempre será medido por los resultados que se obtengan. No importa cuán buena gente o simpático sea, lo sacrificado que se muestre al trabajar o lo inspirador que aparente, si los resultados son malos ese gerente no lo está haciendo bien y debe ser cambiado.

Del gerente se esperan buenos resultados independientemente de cuán difícil sean su entorno, los imprevistos, la competencia o cualquier otra cosa. Precisamente, es su principal labor anticipar, luchar y vencer lo que impida la buena marcha de la empresa.

El presidente de un País es el gerente del País y si los resultados son malos, él es el responsable y punto. Usar de excusa al imperio, a los pitiyanquis, a la oposición o lo que sea, de los causantes de los problemas, lo único que revela con mucha claridad (aún si aquello fuera cierto) es su incapacidad para manejar los inconvenientes.

Por los resultados y precisamente por estos, es que el régimen tiene más del 90% de opinión en contra y millones de ciudadanos claman al cielo para que Maduro coja sus maletas. Si Maduro tuviese una pizca de formación gerencial, renunciaría avergonzado y sin que nadie se lo pidiera, solo por el inocultable desastre de sus resultados.

Al explicar todo lo malo que sucede echándole la culpa a cualquier otro, usualmente de oposición, sus acólitos lo imitan, copian sus argumentos e increíblemente el autoengaño florece entre ellos. Así. si las fallas eléctricas son anormalmente frecuentes es producto de los sabotajes opositores con el propósito de desestabilizar al gobierno. El que los técnicos de Corpoelec se hubiesen ido a montones hartos de las pobres condiciones de trabajo, el que los equipos eléctricos estén sin mantenimiento desde hace años y el que existan muchos proyectos abandonados, eso, ni se menciona.

Si la inflación es la peor del mundo, es culpa del bloqueo del imperio y de la guerra económica. El mantener un control de cambio de divisas en contra de la opinión de todos los economistas, el haber mutilado la producción nacional con fanáticas expropiaciones de empresas, el emitir dinero a lo loco que ya compite con los billetes del juego de Monopolio por su casi ningún valor, nada de eso se menciona.

Si la producción petrolera cae a la mitad es culpa de unos infiltrados que hacían sabotajes y eran corruptos. De la estupidez gerencial prometiendo construir una refinería en casi cada País del mundo, de regalar petróleo a los amigotes, de añadir a la industria petrolera la construcción de casas y la venta de pollos o del empleo a montón de fanáticos sin talento, no se dice ni pío.

La estupidez de tapar los problemas echándole la culpa a otros, pensando que con ello los resultados pueden ser tolerados, lleva al régimen a su fin. Un fin que servirá de ejemplo sobre lo que no se debe hacer para gobernar un País, una especie de anti gerencia troglodita que será caso de estudio en las universidades del mundo.

A los gerentes malos se les despide y, como estos son tan malos, hasta han creado serios problemas y enemigos internacionales. Así que, con un poco de ayuda externa y mucho de coraje interno, los vamos a despedir muy pronto, con mucha justificación, con mucha seriedad y con muchísimo gusto.

 

DC / Eugenio Montoro / montoroe@yahoo.es

 

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