“El dominio de las mentiras” por Alfonso Hernández Ortíz (@AlfonsoZulia)

Las mentiras, seducción, persuasión, la hipocresía y la adulación siempre han asistido a la vida pública; hechos alternativos y noticias falsas han sido parte de la materia prima de la política y el periodismo durante siglos, afirma John Lloyd articulista del Financial Times. Según, el diccionario Oxford la palabra del año en el 2016 escogida ha sido la “post-verdad” o “post-truth”. Oficialmente, el término se refiere a las “circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

En política es donde más se utiliza y su significado es algo complejo, pero puede resumirse afirmando que la verdad se esconde y que ya creemos más en los cuentos, mentiras y opiniones que en los hechos y en esa verdad descarnada que nadie encuentra. Definida por el diccionario como un adjetivo “relacionado con o circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyente en la formación de la opinión pública que apelar a la emoción y la creencia personal que denota”, editores dijeron que el uso del término “post-verdad” había aumentado alrededor de 2000 % en 2016 en comparación con el año pasado.

Sobre este tema pueden referenciarse tres nuevos libros que llevan el mismo título, el primero de Evan Davis, economista inglés, periodista y presentador de la BBC de Londres, explora en su obra por qué la mentira es tan común y los mentirosos pueden salirse con la suya, ¿por qué se ha convertido en la campaña política el arte de estirar la verdad? Sobre la base de la ciencia del comportamiento, la economía, la psicología y su conocimiento de los medios de comunicación.

Seguidamente, James Ball, periodista de investigación en el periódico británico The Guardian, miembro del equipo ganadores del Premio Pulitzer, se pregunta en su libro ¿cómo mierda la mentira conquistó el mundo? plantea cómo la noticia falsa y los medios sociales, generan una política de comunicación y una infraestructura en línea que han devaluado la verdad.

Asimismo, Mateo D’Ancona, periodista y ecritor británico Ex Director del periódico The Spectator, plantea como a través de la mentira y difamación se han armado estructuras de poder, basadas en evocar sentimientos y no hechos. Cómo el  Internet y las redes sociales han transformado la comunicación, dando la desinformación y el engaño en los mercados y la política de potencia añadida.

Por su parte, cada autor propone antídotos para enfrentar la mentira, las fuentes de  la desinformación, sumándose la mayoría al respeto por la verdad, en palabras de D’Ancona “la búsqueda de la verdad en la vida pública es responsabilidad de los ciudadanos, no es algo que debe esperarse de los políticos”.

En el mismo orden de ideas, William Davies, articulista del New York Times, plantea que en la era de la “post-verdad” política, el problema es el exceso de oferta de los hechos, en el Siglo XXI, hay demasiadas fuentes, demasiados métodos, con diferentes niveles de credibilidad, estamos en el medio de una transición de una sociedad de los hechos a una sociedad de datos. Durante este ínterin, abunda la confusión que rodea la situación exacta de los conocimientos y los números en la vida pública, lo que agrava el sentido de que la verdad misma está siendo abandonada.

El periodista español, Francisco Rubiales, considera que tanto mentir, tergiversar y confundir han conseguido que la verdad desaparezca. Nunca se ha mentido tanto como ahora a lo largo de la Historia, sobre todo desde el poder. A ese repugnante revoltijo de falsedad le llaman “post-verdad”, una palabra de moda cuya mejor definición quizás sea “el reino de la mentira”, pero que quiere expresar también que la verdad ya no es reconocible, ni fiable, de tanto ser violada, vejada y manoseada por gente sin ética ni escrúpulos.

Finalmente, precisa Rubiales: aunque algunos dicen que la verdad ha muerto, quizás sólo se ha escondido y no es posible verla, el mayor atentado contra la verdad, el que casi la ha exterminado, ha sido la “post-verdad”, que significa algo así como el “dominio de la mentira”.

 

DC / Alfonso Hernández Ortíz / Politólogo – Abogado / dialogopublico@gmail.com / @AlfonsoZulia

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