Gwen Stefani: “Aún estoy recogiendo mis pedazos y cada día es un reto”

En febrero de 2015, Gwen Stefani subió al escenario durante la entrega de los Premios Grammy para cantar con Maroon 5 la balada ‘Mi corazón está abierto’. Después de la ceremonia, ella y el cantante del grupo, Adam Levine, ‘coach’ de ‘La Voz’ en EEUU, pidieron comida mexicana. Para una de las superestrellas del pop de los últimos 20 años, era una noche relativamente normal. Pero cuando se despertó a la mañana siguiente, su vida le “había estallado literalmente en la cara”, cuenta.

Hacía ya 10 semanas que sus más íntimos conocían el secreto que acabaría con su matrimonio de 13 años con Gavin Rossdale, el cantante de ‘Bush’. Aunque Stefani no entra en detalles, en parte para proteger a sus hijos, afirma que “si pudiera, lo contaría todo, y os quedaríais en ‘shock’. Es una historia muy jugosa”. (La prensa escribió que hacía varios años que Rossdale mantenía una relación con la niñera de los tres hijos de la pareja).

La vida de la la cantante, de 46 años, se tambaleó. “Me voy a morir”, pensó, “¿qué hago para no hundirme?”. Sentada en el despacho de su reluciente casa nueva, vestida con una camisa blanca transparente y zapatos rojos de tacón de aguja, nos da la respuesta: se lanzó en brazos de su primer amor, componer canciones.

Una foto publicada por Gwen Stefani (@gwenstefani) el 18 de Mar de 2016 a la(s) 9:08 PDT

John Janick, presidente de Interscope, afirma recordar “perfectamente” aquella desagradable conversación: “Le dije: ‘No estoy seguro de que tengas el tipo de canción que pueda conectar con la gente’, y dos días más tarde nos envió ‘I Used to Love You'”. La discográfica se puso en contacto con ella y le dijeron: “Tienes un ‘hit'”. La cantante apunta -no sin cierta satisfacción- que era la más personal de las canciones que había escrito.

Tras unas semanas en el estudio, volvió a ‘La Voz’. El público aún no conocía sus problemas matrimoniales, lo que le suponía una carga. “No soy una mujer de secretos”, explica. Pero pronto se enteró de que Shelton, a quien se refiere como “uno de mis colegas de trabajo”, también estaba sufriendo una crisis personal. “Había pasado exactamente por lo mismo y a la vez”, explica. Y floreció la amistad.

Sus colaboradores notaron el cambio inmediatamente. “En el disco teníamos ira, tristeza, flirteo, un punto sexy, y ahora, el enamoramiento total”, explica uno de ellos. Stefani describe el giro con una de sus palabras más recurrentes: “¡Loco!”.

Espontánea, habla rápido. Recuerda su infancia en Anaheim, California, donde soñaba con tener una familia feliz como la que habían formado sus padres. “Estaba tan protegida y era tan inocente, que creo que por eso me metí en tantos problemas”, señala. Lamenta que a raíz de su ruptura con Rossdale está con sus hijos el 50% del tiempo. “Es el sistema más injusto e increíble que existe”, dice, y añade que la “bendición” de todo ello es que dispone de tiempo para escribir y curarse. Sobre su mesa de trabajo hay un álbum de fotos del primer año de vida de su hijo pequeño, dos pares de gafas de sol, su diario y un bote de crema.

En 2001, tras publicar su LP ‘Rock Steady’, del que vendió más de 20 millones de ejemplares, se separó de No Doubt, la banda que había cofundado en 1987. De ahí salió ‘Love. Angel. Music. Baby’, su disco en solitario de 2004, extravagante y con influencias hip-hop. Se quedó embarazada de su primer hijo, Kingston, justo antes de embarcarse en su primera gira en solitario, y cuando el niño tenía ocho semanas volvió al estudio para grabar la secuela, ‘The Sweet Escape’. El ciclo se volvió a repetir: gira mundial y embarazo de su segundo hijo, Zuma. Su imperio, en expansión, incluía ya moda y perfumes. No Doubt había estado esperando su vuelta, así que, totalmente exhausta, se echó a la carretera con un bebé y una niñera. “Me sentía atrapada, porque cuando tienes tanto éxito sientes que debes algo a todo el mundo”, dijo, “todos dependen de ti”.

Siguieron las sesiones para el primer álbum de la banda en 11 años, ‘Push and Shove’, pero Stefani no rebosaba ideas. El disco no despegó comercialmente, y cuando No Doubt volvió al estudio se quedó embarazada de nuevo. “Fue entonces cuando volví a encontrar la fe”, dice, “fue como un milagro a mi edad”.

Semanas después de dar a luz a Apollo le ofrecieron convertirse en ‘coach’ de ‘La Voz’, y se entusiasmó: “Necesitaba desesperadamente hacer algo diferente”. Inspirada por todo ello, sintió que tenía que hacer música, y pensó en lanzar un álbum en solitario. Fue la primera vez que entraba en la nueva forma de hacer pop, según la cual compositores de pago escriben canciones para un artista tras otro. “Las que me ofrecían se parecían a mí hace 12 o 10 años. Y las letras nunca tocaban mi corazón, jamás”. Grabó un disco completo, pero decidió guardarlo en un cajón cuando comenzaron las sesiones para hacer ‘Truth’.

Stefani, que a veces se recuerda a sí misma “Vaya, ¡yo he hecho todo eso! ¡Yo escribí esas canciones!” como inyección de autoestima, dice que cantar sobre ser feliz es algo “muy nuevo” para ella. “Necesitaba que pasara algo diferente. Y no solo en mi carrera, sino en mi vida. Algo tenía que cambiar”.

“No niego que aún estoy recogiendo mis pedazos y que cada día es un reto”, dice, “todavía me siento en ‘shock’. Pero vivo un momento increíble”.

DC | YoDona

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