Ex presidente chileno opina que en Venezuela está en marcha una dictadura de facto

Eduardo Frei se ha sumado a otros muchos ex presidentes latinoamericanos pidiendo elecciones limpias en Venezuela. A su paso por Casa de América de Madrid, en una entrevista, sus palabras son contundentes.

—¿Cree que las legislativas venezolanas de diciembre serán realmente limpias?

—Soy muy pesimista sobre la situación de Venezuela. Está en una dictadura de facto muy grande, en la que no se respetan los derechos humanos ni la división de poderes, la prensa es maltratada continuamente… No tengo ninguna confianza en las elecciones que vienen. Todas las informaciones que hay sobre las últimas elecciones presidenciales indican que la oposición ganó, pero al final se dio por ganador al Gobierno por un punto. Ahora no han aceptado observadores internacionales, han cambiado los distritos para favorecer al Gobierno y no permiten que se presenten destacados candidatos de la oposición. Además están las milicias armadas. ¿En qué puede terminar esto? Con las formas con que está actuando el Gobierno de Maduro no veo cómo pueden haber elecciones libres y eso puede provocar una situación mucho más grave para el futuro.

—¿Aceptará la comunidad internacional otra vez una trampa electoral?

—Espero que no. La situación es tan compleja que va a llegar un momento en que será insostenible. Estamos volviendo a esa época de las dictaduras latinoamericanas de los años 60 y 70: quienes están en el poder se sienten dueños de la verdad y de la vida de las personas y además nos dan instrucciones a los demás. ¿En qué termina la revolución bolivariana? El país económicamente está quebrado, importa el 97 por ciento de los bienes que consume, tiene una inflación desatada…

—Hubo un tiempo en que la democracia se extendía en Latinoamérica y Chile fue un ejemplo, pero ahora han crecido populismos.

—Si miramos la historia de los últimos veinte años, vemos que ha habido elecciones, se ha aceptado la democracia, ha habido progreso, ha disminuido la desigualdad… Pero también han surgido esos populismos. La condición esencial para un sistema democrático es la alternancia en el poder y lo que estamos viendo en Bolivia y en el Ecuador son tendencias para permanecer en el poder indefinidamente, como vimos en los países africanos. Eso hay que combatirlo y denunciarlo.

—El bolivarianismo se instaló en Venezuela, Bolivia y Ecuador mediante la redacción de nuevas constituciones. ¿Hay riesgo de que se cuele el populismo en el cambio constitucional que proyecta Chile?

«Las asambleas constituyentes en Latinoamérica han sido un fracaso»

—Creo que no. La presidenta ha anunciado máximo diálogo y participación, pero dentro de los márgenes institucionales. Las asambleas constituyentes en Latinoamérica han sido un fracaso, por eso yo no quiero una para Chile, sino que se haga en los marcos habituales. La presidenta ha anunciado que esto va a ser sancionado en el congreso posterior a su término de gobierno y eso es una decisión muy correcta y buena para la democracia chilena. De tal manera que cuando los chilenos elijan a su nuevo parlamento en diciembre de 2017 sepan que están eligiendo a quienes van a hacer la reforma de la Constitución. La necesitamos, porque la actual Constitución es de 1980. Independientemente del juicio político contra la dictadura, es una Constitución que ya no sirve: fue hecha en un momento muy complicado de Chile y hoy día no nos sirve en las realidades del mundo que estamos viviendo.

Avance en el Pacífico

—El Acuerdo Transpacífico, que junta en un mismo mercado a doce naciones de ambos lados de ese océano, entre ellas Chile, refuerza la Alianza del Pacífico, del que forman parte Chile, Perú, Colombia y México. ¿Por qué en cambio Mercosur, donde Chile coopera con Brasil y Argentina no se ha desarrollado más?

«Mercosur tuvo al principio un avance importante, pero ha ido decayendo»

—La historia de Mercosur ha sido de altos y bajos. Chile ingresó en 1996; al principio tuvimos un avance importante, pero eso ha ido decayendo. Es un pacto que desde el punto de visto de integración es muy menor. Sin embargo, la construcción de la Alianza del Pacífico ha tenido un gran avance en pocos años. Ahora a eso se suma el TPP, que va aumentar nuestra relación con los países del Asia Pacífico, con los que ya tenemos más del 50% de nuestro comercio. Nosotros necesitamos estar en todos los mercados y también nos interesa el Atlántico, pero Argentina y Brasil han de tomar las medidas para esos intercambios. Estamos dispuestos a la máxima integración, pero no yendo a la velocidad del más lento.

—Bolivia ha llevado a la Corte Penal Internacional de La Haya su reclamación a Chile de una salida al mar. ¿Prevé un aumento de la tensión entre los dos países?

—Bolivia tomó la decisión de llevarnos al tribunal. Chile siempre ha sido partidario del diálogo y lo hemos demostrado. La campaña de Bolivia no es para defender los tratados, sino para cambiarlos. Bolivia tiene todo el acceso al mar, porque Chile construyó caminos y ferrocarriles; tiene puertos, pues el 80 por ciento de la carga de los puertos del norte de Chile es boliviana, sin coste para ellos. Más que ningún otro país mediterráneo, tiene la salida al mar completa. Lo que no tiene es soberanía, pero acceso al Pacífico lo tiene todo. Bolivia acusa a Chile, pero no lo hace a los otros países que entre el siglo XIX y principios del XX se quedaron mayor parte de su territorio. Una corte internacional que tiene que fijarse en las normas y los tratados. Nosotros no vamos a ceder territorio, ningún país del mundo lo hace. Ningún presidente va a ceder ni un pedazo de territorio.

DC|ABC

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