La leyenda del tesoro del pirata Black Caesar escondido en la costa de Miami

A principios del siglo XVIII un fiero pirata negro, conocido como Black Caesar, encontró en los islotes de la costa de Miami una zona perfecta no solo para ocultarse tras sus actos de pillaje, sino para enterrar, según cuenta la leyenda, un botín de 20 toneladas de lingotes de plata.

Las idílicas islas situadas cerca de la bahía de Cayo Vizcaíno (Key Biscayne) esconden una historia de la que solo asoma a los visitantes el nombre del canal que serpentea entre ellas, Caesar’s Creek, y el de una roca de grandes dimensiones, Caesar’s Rock, entre los cayos de Rhodes y Elliott.

Ambos nombres evocan el lugar que, gracias a su topografía laberíntica, fue escondite y cuartel general de uno de los piratas más temidos y conocidos de su época: Black Caesar.

No era infrecuente que barcos, goletas e incluso galeones naufragaran en aguas cercanas y arrecifes bajo el embate de los poderosos huracanes, un gran beneficio para los indios y piratas que saqueaban el cargamento de las naves encalladas.

Las numerosas ensenadas e islotes proporcionaban, además, el perfecto mapa marítimo de cientos de lugares ocultos para los piratas que acechaban a lo largo de la costa, listos para lanzarse al abordaje de cualquier barco que navegara por esas aguas.

Fue aquí, en la zona superior de los cayos de Florida, donde comenzó a operar Black Caesar, años después de escapar de una embarcación esclavista procedente de África. Y fue en esta zona sembrada de islotes donde surgió la leyenda.

Libros y relatos orales cuentan que el pirata, famoso por su crueldad, afilada inteligencia y fortaleza física, enterró más de una veintena de toneladas de plata, se cree, en algún punto de la zona conocida hoy como Elliott Key. Un tesoro que nunca ha sido recuperado.

«No recomiendo a nadie poner dinero en un proyecto de búsqueda de ese tesoro», dijo hoy con humor a Efe James Goold, el abogado defensor del Estado español contra la empresa Odyssey, que tuvo que devolver a España en 2012 las 30.000 monedas que recuperó de la fragata «Nuestra Señora de las Mercedes», hundida en 1804.

Goold apuntó que «no se ha detectado actividad de posibles cazatesoros en esa zona» ni de ningún grupo que haya reclamado la posesión de algún naufragio o artefacto recuperado en esa zona. «Es una leyenda loca, eso es todo», comentó.

Pero la imaginación de los buscadores de tesoros se resiste a condenar al olvido esta leyenda, que, como todas, conserva algún asiento en la realidad.

«Permanece como leyenda la historia del tesoro asociado a Black Caesar. No hay pruebas históricas reales, aunque es una leyenda colorida y atrae a los turistas», explicó a Efe James Sinclair, arqueólogo de la compañía Marine Exploration.

No obstante, prosiguió Sinclair, el relato de que «enterró bajo el agua a principios del siglo XVII un tesoro no puede descartarse al ciento por ciento».

«No estoy diciendo que la posibilidad de que haya un tesoro no existe», precisó el arqueólogo que lleva años investigando el hallazgo de pecios.

De hecho, durante años, submarinistas han explorado esas aguas en busca del tesoro o de valiosos artefactos, hasta el punto que algunos han extraído diversos objetos que probablemente proceden de los barco que naufragaron en la costa.

Con la nueva tecnología, los restos de viejos galeones y míticos tesoros son cada vez más accesibles, y es muy alta la probabilidad de que la arqueología subacuática se mantenga muy ocupada en los próximos años, así como los cazatesoros.

Recientemente, una familia residente en Sanford, en el norte de Florida, recuperó un valioso relicario de oro que formaba parte del tesoro de un galeón español del siglo XVIII hundido en la costa este del estado, que guarda en sus costas numerosos yacimientos de barcos españoles.

El caso es que la leyenda del temido pirata negro Black Caesar sostiene que este enterró un tesoro fruto del pillaje (26 lingotes de plata) entre Elliott Key y Old Rhodes Key.

La misma leyenda añade una escena de terror con el relato del harén del supuesto centenar de mujeres que había tomado el pirata como botín y mantenía secuestradas en esas islas para cambiarlas por un rescate.

Al parecer, Black Caesar abandonó un buen día la protección que le aseguraba la Bahía de Biscayne para unirse a otro malvado pirata, Barbanegra, en sus aventuras de pillaje sin más ley que su fuerza y astucia.

 

Fuente: DC| EFE

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