Gatopardo, por Luis Barragán

En su mensaje de fin de año, o en varios de ellos que hacen el mismo libreto, Nicolás Maduro habló – ahora sí – del gran cambio de modelo económico, cuyos resultados – nos enteramos al escribir la presente nota – tardarán cuatro años en hacernos felices. Empero, hay una obvia equivocación, pues, desde hace dieciséis años fue decretado el cambio y hasta formalizada la revolución, motivo suficiente para recordar al extinto presidente.

No entendemos tamaño desliz presidencial, porque si los cambios son chicos o grandes, ligeros o profundos, perdurables o efímeros, cambios son. Y que  todo siga igual o peor (de lo mismo), ¿por qué debe sorprendernos? ¿No somos el mismo califato rentista que tambalea al concluir su rigurosa etapa saudí? Además, ¿”Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”?

Ahora sí, lo jura, habrá cambio, pero son los mismos quienes pagan los platos rotos. Aumentó la recaudación en 149% en 2014, por lo que más de 157 millones de bolívares van a las arcas del gobierno por la vía de los impuestos, para premiarlo por tan magno desempeño.

Esos ingresos extraordinarios, en el contexto heroico de la guerra económica y de la inflación inducida, aterrorizada la población por la inseguridad personal y el desabastecimiento, colapsados los servicios públicos (y privados), constituyen un reconocimiento imposible de desestimar y que, Lucenas u Oblitas mediante, puede traducirse en una infinita votación que así lo confirme en las parlamentarias que vienen. Militarizado el lenguaje del poder, hay un estado mayor para la recuperación económica, como para las otras infinitas áreas que ostentan sendas vicepresidencias como nunca antes lo registra nuestro historial republicano. ¿Quién  duda del cambio cuando todos somos más pobres o, mejor, consecuentemente más pobres en cuerpo y en espíritu gracias al régimen que tiene al propio hijo de Chávez Frías en el solio presidencial?

Giuseppe Tomasi di Lampedusa no es – precisamente – el nombre de uno o varios caballos que corrieron en los hipódromos de Sabana Grande, El Paraíso o La Rinconada. Nicolás, contigo también ha cambiado todo para que nada cambie.

DC / Luis Barragán / Diputado AN / @LuisBarraganJ

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