Dolores afectaron swing y confianza de Cabrera

Las lesiones que han afectado a Miguel Cabrera esta temporada, más allá de limitar su tiempo de acción y de mermar sus condiciones físicas, le han hecho variar involuntariamente su swing y desconfiar de lo que puede hacer cuando está parado en el homeplate blandiendo el bate ante sus rivales.

El primer triple coronado, en 45 años, ha estado lidiando desde hace poco más de un mes con molestias en el lado izquierdo de su cadera, en la parte baja de la zona abdominal y en la espalda.

Todas han puesto en jaque la posibilidad de ver al primer pelotero en la historia de Grandes Ligas ganador de dos triples coronas del bateo consecutivas.

Si bien  todavía queda cierto chance para que Cabrera pueda lograr tal hazaña, la merma en su productividad ofensiva en las últimas semanas han hecho que esa posibilidad sea, a este punto, muy reducida e incluso ha puesto en riesgo su tercer título de bateo corrido, y el tercero también, aunque interrumpido, de carreras remolcadas.

Al venezolano, sin embargo, no le gusta poner excusas ni estarse lamentando por lo que ha dejado de hacer. Pero sí reconoce que no ha sido fácil la situación que le ha tocado atravesar.

“Todo esto me ha afectado mucho en la ofensiva, porque el swing no está saliendo con la misma rapidez que sale normalmente y bueno son cosas con las que uno tiene que lidiar día a día. Tampoco es algo que me vaya a quitar el sueño para salir al terreno y tratar de ayudar al equipo a ganar”, dijo Cabrera, quien en la temporada tiene promedio al bate de .349, con 43 jonrones -segundo en ese departamento en la Liga Americana, detrás de Chris Davis, quien tiene 49 y 133  impulsadas-.

En los últimos 11 juegos el venezolano no ha conectado jonrones, la sequía más larga de toda esta campaña. En ese mismo lapso apenas ha remolcado tres carreras, la menor cantidad de la temporada en un lapso tal. Además, en los recientes ocho encuentros solo ha conectado tres hits, también la cifra más baja para un período así en este 2013.

Cabrera no es de esos a los que les gusta ocultar las cosas, él sabe que está atravesando por un mal momento, pero no le echa toda la responsabilidad ni se oculta detrás de las lesiones, que le han generado ciertos temores a la hora de hacer swing. Él señala que también ha tenido un poquito de mala suerte.

“Cuando tu cuerpo tiene todas estas lesiones la confianza -con la que sales a jugar y vas a batear- no es igual, porque ya cuando te están afectando mucho, especialmente en las zonas en la que me están afectando a mí no es igual, porque hay más preocupación y pensamientos de que se pueda agravar eso”, dijo el tercera base de los Tigres de Detroit, quien agregó: “Mucha gente me ha criticado cuando yo he dicho que en este juego hay que tener mucha suerte, pero es verdad, porque uno no tiene la mayor parte del control, uno solo puede controlar pequeñas cosas. En los últimos juegos he dado líneas de frente, que me las han agarrado y no he podido conseguir los hits. Pero lo importante es que me he sentido mejor, que el swing ha estado agarrando su ritmo”.

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Foto: AP

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