LUZ: ¿Tierra de nadie? Por César Ramos Parra (@cesarramosparra) 

Los últimos hechos acaecidos en la Universidad del Zulia o en actividades vinculadas a ella, deben constituir motivo de preocupación tanto para la comunidad universitaria como regional, ya que no sólo deterioran su prestigio e imagen, sino que dan cuenta de una severa crisis de autoridad y de gobernabilidad, capaz de generar hacia afuera la formación de una opinión desfavorable para LUZ y hacia su interior, los miembros de la comunidad universitaria, podrían experimentar una profunda decepción, con pérdida de sentido de identidad y pertenencia, al observar la merma de valores y principios, así como la convicción de que el deterioro institucional se convierte cada día en un hecho incontrolable y casi irreversible. Justo es reconocer el trabajo de nuestros Decanos y sus equipos, quienes, pese a las dificultades y limitaciones que presentan, llevan adelante la carga pesada de la institución y han garantizado su funcionamiento.

El tráfico indebido de productos lácteos en una unidad de transporte estudiantil, lo cual no pareciera ser un hecho único o aislado, aunado a la sustracción de bienes de significación a la Facultad de Ciencias Veterinarias, de manera absolutamente inexplicable, constituyen dos hechos recientes que evidencian la falta de controles y una reiterada imprevisión en los asuntos de La Universidad. Estos hechos que repudiamos de la manera más categórica, no han sido aclarados debidamente por quienes dirigen la institución, así como las medidas adoptadas para establecer responsabilidades y aplicar severas sanciones orientadas a ponerle coto definitivo a estas deleznables conductas.

Ya son frecuentes los robos y hurtos perpetrados contra los miembros de la comunidad universitaria y la sustracción de bienes de la institución, sin que las autoridades responsables adopten las medidas eficaces pertinentes. Ello se agrava por la circunstancia de existir fundados elementos que hacen presumir la complicidad interna en estos hechos, todo cual, ha generado un clima generalizado de inseguridad dentro del campus universitario, determinando un ambiente organizacional que conspira en contra de las funciones académicas, dando la impresión de que viajamos en un avión a la deriva, sin piloto ni copiloto.

Como universitario preocupado por esta situación, considero necesaria la definición de una Política de Seguridad y Control de las personas y el patrimonio universitario, en alianza con factores externos experimentados, los Cuerpos de Seguridad del Estado, el uso de servicios de inteligencia y tecnología, así como  la participación activa de la comunidad universitaria, para llevar a su mínima expresión lo que constituye uno de los problemas más serios de la comunidad y que agreden una institución que debe ser querida y protegida por todos, al representar la esperanza para la formación de nuestra juventud y el soporte fundamental para el progreso y desarrollo del Zulia.opiniones.

 

DC / César Ramos Parra / Profesor Universitario / @cesarramosparra

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