El volcán más pequeño del mundo se encuentra en México

Una pequeña se mece en un columpio mientras sus pies casi tapan la cima del volcán más pequeño del mundo: un cráter engullido en medio de la colonia Libertad, rodeado de juegos para niños, en Puebla, México, una zona urbana humilde. Hasta hace nada el Cuexcomate, cuyo término en náhuatl quiere decir «olla de barro» o «lugar para guardar», era un agujero de aguas sulfhídricas en el que se acumulaba la basura que arrojaban los vecinos. «Estaba «vandalizado» todo. Había grafitis por todas partes y hubo que hacer un trabajo de limpieza y rehabilitación para poder ofrecer la visita a esta desconocida joya», explica a El Mundo Diego Armando Hernández, guía de este tapón de lodo, piedra y agua.

«Se formó en el año 1064. Su erupción arrojó aguas sulfúricas, lodo, barro y quizá algo de magma. Su cráter mide ocho metros de diámetro, su altura desde el nivel del suelo es de 13 metros y tiene una chimenea perfectamente formada que baja hasta más de 23 metros de profundidad», explica el naturista Fernando Seriña.

«Una violenta explosión del Popocatépetl, que está a 50 kilómetros de distancia, hizo que brotara lava y agua sulfhídrica que se acabó secando y se creó esta piedra caliza, parecida a la piedra pómez pero más dura», apunta Diego.

Los datos oficiales del volcán más fácil de ascender a la cima y bajar por su chimenea de todo el planeta dicen quey que la primera efusión de agua caliente fue en el mencionado año 1064 y la última conocida en 1662.

De ahí parte quizá la controversia científica sobre este singular espacio natural. «Cadenas como National Geographic o Discovery Channel le dan rango de volcán, así como las autoridades mexicanas, pero algunas voces dicen que se trata de un geiser», apunta Diego.

«Su creación está relacionada con el cercano e imponente volcán de Popocatépetl. Una conexión del volcán bajo tierra con aguas azufrosas provocó el estallido de lodo, vapor, rocas y magma», argumenta Seriña.

Tras descender la escalera que lleva hasta la base, hoy perfectamente preparada para las visitas de los turistas, se observa una parte por la que corre el agua del subsuelo y en la que parece comienzan grutas que están sin explorar y podrían comunicarse con diversos lugares del entorno.

Las leyendas son parte del lugar, como una roca hueca con forma de corazón que dicen que si se mete la mano, se atrapa la humedad y se lleva al pecho tras pedir un deseo, éste se cumple. «Muchos visitantes que ya lo hicieron han regresado con amigos y familia para que ellos pidieran también su deseo», dice Diego que sabe que si empieza a difundirse el poco conocido hecho de que el Cuexcomate es el volcán más pequeño del mundo su barriada, la libertad, comenzará a ver pasar cientos de turistas que cambien la fisonomía de un barrio que hasta no hace mucho usaba el volcán como basurero.

 

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