La cadena de la libertad. Por Eugenio Montoro

A mediados de 1945 se terminó de fabricar la bomba atómica para aplicación de guerra y el mundo quedó paralizado y aterrorizado al observar su inmenso poder.

La bomba basa su funcionamiento en la fisión nuclear. Como sabemos los átomos poseen un núcleo rodeado de partículas que giran a su alrededor. El núcleo se puede partir (fisión) y al hacerlo libera energía. Sus pedazos pueden, a su vez, romper otros núcleos de átomos cercanos, aumentando rápidamente el número de fisiones en un proceso llamado reacción en cadena. La cantidad de átomos afectados y la energía liberada son tan grandes, que ocurre la explosión.

La reacción en cadena no sucede solo en los invisibles lugares atómicos, también la podemos ver de cerca. Por ejemplo, está en proceso una infección por corona virus en el que una persona contaminada puede rápidamente transmitir el virus a otros y estos a su vez a muchos más. Para evitar esta reacción en cadena se hacen cuarentenas de poblaciones y se trata de bloquear el mecanismo de propagación.          También en las llamadas redes sociales ocurre el fenómeno de reacción en cadena. Un buen chisme es retransmitido a gran velocidad aumentando el número de receptores y retransmisores del mensaje a millones de personas en pocos minutos.

La idea se utiliza en la política. Las cadenas de 1 por 10, en donde cada persona debe pasar un mensaje o llevar a algún sitio a diez amigos o conocidos, potencialmente serían capaces de movilizar miles de personas rápidamente.

Pero el asunto no es tan fácil. Imaginemos, por ejemplo, que el presidente Guaidó y sus asesores deciden efectuar una demostración de fuerza y planifican que pasado mañana a las 12 m todos los ciudadanos salgan a la calle y griten Maduro CDM tres veces. Si los asesores de Guaidó son 2000 y existe una organización 1 por 10, en cuatro pasos que se multiplica por diez el anterior y se llegaría rápidamente a más de veinte millones de personas.

Pero lo que ocurre en realidad es algo así. El 60% no recibe o no lee el mensaje, el 20% dice que no está “pa esas mariqueras”, el 10% tendrá alguna excusa como que a esa hora recojo a los niños o estoy preparando el almuerzo, el 9% se declara viejo “pa la gracia”, al 0.7% se le olvidará, quedando solo el 0,3% para recordarle la progenitora al tipo.

Pareciera realmente que nuestro material social para las reacciones en cadena no es muy bueno (lo cual coincide con el mundo natural pues solo pocos materiales, como el uranio, son fáciles de fisionar) por eso deberemos colocarnos en las condiciones donde estas reacciones a veces suceden.

¿Cuáles son los factores que desencadenarían una reacción en cadena en Venezuela? La falta total de algún servicio importante como electricidad, gasolina o agua podría serlo, aunque la población ha demostrado una inmensa capacidad de aguante y un ingenio por inventar opciones fabuloso. Probablemente alguna señal de triunfo evidente encendería la pradera y causaría una reacción. Por ejemplo, militares que se niegan a reprimir las manifestaciones, la entrada de militares de otros países con ayuda humanitaria ola convocatoria a la toma de Miraflores.

Buscar el disparador de la reacción en cadena es difícil tarea de los políticos. Un proceso electoral es una forma de canalizar una reacción masiva y tener un nuevo CNE preparado es una acción correcta, pero también hay que lograr un TSJ imparcial. La instalación de una Junta de gobierno de transición es necesaria para asegurar la trasparencia electoral y la presión internacional para lograr esto será muy importante.

No hay duda que una fisión social con una reacción en cadena fuerte acabaría con el régimen rápidamente, pero hasta ahora la represión armada de las manifestaciones, las limosnas por misiones y los Claps, han evitado la gran explosión.

De cualquier forma, nunca antes habíamos tenido condiciones tan favorables para salir del régimen. Ya se habla de un bloqueo naval junto a los países vecinos lo que pondría al régimen en dificultades inéditas.

Esta vez el triunfo, con una cadena de entusiasmo por la libertad, va a llegar.

 

Eugenio Montoro / montoroe@yahoo.es

 

 

 

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