Singularidad, el fin de lo humano. Por Eugenio Montoro

El término “singularidad” empezó a emplearse a mediados del siglo pasado para referirse al momento en que las computadoras llegaran a emparejar la capacidad de razonamiento del cerebro humano o el advenimiento de la llamada inteligencia artificial.

La máquina pensante tendría, además, la increíble (y aterradora) capacidad de automejorarse, haciéndose cada vez más potente y muy superior al desempeño e inteligencia del humano. Los cambios que esto ocasionará son imposibles de anticipar, pero no sería extraño que esta inteligencia no biológica sería la que realmente se expandiera por el universo.

La singularidad dejó de ser un cuento de ciencia ficción y los entendidos pronostican que ocurrirá dentro de unos 20 a 30 años. La primera prueba que deberá pasar la máquina es la de no ser reconocida dentro de un grupo de humanos en conversación. A partir de ese momento, la evolución hacia sistemas mucho más poderosos ocurrirá muy deprisa y en poco tiempo el mundo cambiará en casi todos los aspectos.

Los países que primero desarrollen la inteligencia artificial tendrán una ventaja inmensa sobre el resto del mundo, pues los avances en solución de problemas e inventos de todo tipo ocurrirán a una velocidad sorprendente y el uso de robots que razonan será uno de los pasos más notables.

Millones de robots con capacidad de aprender y hacerlo cada vez mejor, aparecerán en planeta cambiándolo todo y creando una nueva sociedad. Nada de lo que hoy conocemos y damos por estable permanecerá, desde los oficios de médicos, abogados e ingenieros hasta el de albañiles, soldadores y zapateros. La quimera de que todos los trabajos podrán ser realizados por robots inteligentes y con capacidad de hacerlo mejor que nosotros se vuelve una realidad.

La nueva sociedad post humana detendrá el envejecimiento de las personas y conectará su cerebro con una “nube” de infinita información y conocimientos impensables. ¿Quién escribirá las nuevas líneas de filosofía y ética en este mundo extraño? ¿Los humanos o los robots?

Mientras todo esto avanza, nuestro maltrecho País va de retroceso distanciándonos cada vez más del mundo moderno. Muchos ya coinciden que hemos regresado a un estilo de vida del siglo XIX.

De cualquier forma, el primer paso para recuperarnos es terminar con este régimen perverso. Afortunadamente las cosas van muy bien y los pocos rojos que van quedando están arrinconados y con mucho miedo. Esto los obligará a seguir cometiendo errores y solo les queda, como salida pacífica, aceptar unas elecciones limpias. El aferrarse al poder los llevará a una salida violenta y les iría muy mal.

Terminada la usurpación el gobierno de transición empezará arreglando las cosas más urgentes como alimentos y atención médica y en paralelo tomando medidas para recuperar la maltrecha economía. Será un camino difícil y delicado, pero no tenemos otra opción que meternos enseguida en el carril del mundo moderno.

Empezar a prepararnos para el suceso de la singularidad estará dentro de pocos años sobre la mesa, pues si bien los robots inteligentes comenzarán a utilizarse primero en otros lugares, rápidamente entrarán a Venezuela e impactarán absolutamente todo lo que hacemos.

Posiblemente alguno de mis lectores piense que hablar de singularidad en un país destrozado y que se muere de hambre está fuera de foco, pero no, eso vendrá independientemente de nosotros y no nos escaparemos. Así como los teléfonos celulares inteligentes son ya parte de nuestra cotidianidad, así entrará este terremoto que va a ser el más intenso e importante en nuestra evolución.

El hombre creará algo que lo superará y su creación no parará de hacer cambios y resolver absolutamente todo. Si, hasta los sistemas políticos tradicionales desparecerán para siempre. ¿Robots al poder?

 

Eugenio Montoro / montoroe@yahoo.es

 

 

 

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