REFLEXIONES| Lo de ayer y lo de hoy: 2007-2019. Por Luis Acosta

La ANC no nació de la mejor manera. Ella, por una u otra causa, se precipitó en demasía. Eso la hizo ligera y sin ninguna fuerza académica y vigor plural. Nunca se dejó clara la constitucionalidad de su aparecer, de pronto mas tal sobrevenida o el producto del “conejo salido del sombrero”.

A Maduro Moros, después de sustituir la presidencia de Chávez, le tocó enseguida las elecciones para validar su periodo presidencial que, desde luego, era de singular valor estratégico para su vida política y el plan revolucionario. Sin entrar en la discusión de si su revalidación en aquel momento fue legítima o no, entró el presidente Maduro Moros con ganas de trabajar pero sintiendo el peso a sus espaldas que significaba el origen de su presidencia y las simpatías que pudo haber generado Chávez. No era igual con Chávez que sin él. Chávez tenía su estilo atrevido e impetuoso pero que caía bien a la gente. En efecto, no pudo el sustituto iniciar con distinto ímpetu su presidencia. Aun cuando lo acompañó mucho, y en distintas facetas, Maduro, era otra cosa. En efecto, es más echón y pretencioso. Es por ello que le colocaron en su oportunidad el mote de “presidente obrero” para aliviar su carga de antipatía.

Llegó el año 2018 cuando se debían efectuar, una vez más, las elecciones presidenciales. Esta vez, su candidatura no lucía sobrevenida sino de su propio vigor personal. Era su aspiración, pero errores políticos se interpusieron en el camino. Maduro no quería dejar sus seis años nuevos como  Presidente, ni abandonar el proyecto antes de probar causas y efectos. Más, ni efectos ni causas se podían endosar ni seguir, sin riesgo del fracaso. Así, pues, se abalanzó por las elecciones, adelantando su fecha legal al 20Mayo, estimando en éllo muchas ventajas comparativas. Por la otra parte, no se atrevió a cambiar ni reparar el proyecto, ni la base económica. Mantuvo el régimen cívico-militar y solo alcanzó a variar el cono monetario sin éxitos sólidos, ni blanditos. Mientras tanto, el petróleo no lo ayudó, al contrario, empeoró todo el entorno del negocio y la producción nacional bajó a los niveles más comprometidos. La máquina de hacer dinero se fue fundiendo y los prestamos y vencimientos crediticios trajeron muchos problemas.

Todo estaba mal. El desacato a la AN no se presentaba claro. En efecto, los diputados lucían legítimos. El referendo sin convencimiento se declaró desierto. Mujica, de Ismarmatic, declara alterado el proceso del 30/07/17. La comunidad internacional no reconoce las elecciones del 20/05/18 lo cual ilegitima a Maduro para ejercer su nuevo periodo presidencial. Comenzando este año, el 5/1/19, se instala la AN y se nombra Presidente al Ing. Juan G. Guaidó M. El mundo esperaba el desenlace del 10/1/2019, fecha en que quedaría Maduro ilegitimado como consecuencia del desconocimiento de la elección del 20Mayo. Guaidó, en obediencia a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, se juramenta en un acto público el día 23/1/20019, convirtiéndose en el Presidente Encargado de la Republica. Lo demás está por verse.

Paralelamente, aparece la ayuda humanitaria, programada para entrar, según Guaidó, el 23 de febrero pero Maduro alega que el país no tiene necesidad de la ayuda porque existen medicinas y alimentos suficientes en el país. Empero, lastimosamente, no se ven. Dios quiera que el camino enseñe al ciego y que todo se dé en beneficio del pueblo que es, al fin y al cabo, quien lo requiere.

La Ley de Amnistía tiene la virtud de elevar los ánimos y, además, luce confortable para el manejo de los equilibrios. Además, los presos políticos y los detenidos de las instancias últimas también precisan de ayuda y libertad.

Nicolás Maduro Moros debe recordar que el proyecto lo mantuvo en el poder durante 20 años que no son pocos. El ha presidido el país por más de 6 años. La democracia establece la alternabilidad y eso es parte esencial de la democracia. Nicolás no pasa de los 55 años y muchos otros de sus compañeros tampoco. No todo el mundo salta de un tren a la Presidencia de una República, ni un caso se repite a lo Mandela si no es en democracia. La revolución y Maduro deben reconocer que se equivocaron y no quisieron devolverse. Es necesario aprender a perder aunque no nos guste. Hay veces las cosas se pierden por mala fe, o por ignorancia. Otras veces, no estamos en el mejor momento, mas lo importante no es caerse sino aprender a pararse.

 

Luis Acosta

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