La peor entre las peores. Por Paciano Padrón (@padronpaciano)

No hay dictadura que pueda calificarse de buena, porque es la negación del Estado de Derecho, es el gobierno ejercido al margen de las leyes. Lo que sí puedo afirmar es que no todas las dictaduras son igualmente malas, ellas se clasifican entre malas y peores, y la del actual régimen totalitario de Venezuela es la peor de las peores, porque más allá de ser una tiranía, una autocracia que deja de lado la voluntad popular y castiga la libertad de pensamiento y expresión, ha arruinado la economía y mata de hambre y enfermedades curables a la población, para someterla por necesidad al mejor estilo castro-comunista, que rompe las instituciones y pisa los valores.

 

Para poner punto final a este cesarismo despótico, requerimos unidad de criterio, conducción y acción de la alternativa democrática en Venezuela y en la diáspora, además de ayuda internacional para expulsar de nuestro territorio a los invasores extranjeros y al crimen organizado internacional, ya que nos hemos convertido en un peligro para la región, en un Estado donde el narcotráfico internacional, la guerrilla colombiana, el Hezbolá y terrorismo de otros signos actúan a sus anchas.

 

En nuestro ya más de 200 años de vida republicana, el tiempo de las dictaduras  aventaja con mucho a los períodos democráticos, hemos vivido más tiranías castrenses, que períodos de Estado de Derecho, más regímenes militaristas que civilistas. De modo pues que si algo conocemos en Venezuela es de regímenes de omnipotencia, y ninguno tan nefasto como el de los 20 años de esta narco-dictadura destructiva y aniquiladora. Por vía de ejemplo, mencionemos dos de las dictaduras que en el pasado padeció Venezuela, la de Juan Vicente Gómez, la más larga, que sumó 35 años, y la última antes de la actual, la de Pérez Jiménez. En cuanto a la represión política, las dictaduras de Gómez, Pérez Jiménez y la del Chávez-madurismo se dan la mano, las tres registran brutales torturas y asesinatos. De Gómez se recuerdan la Rotunda, los grillos y la muerte; la de Pérez Jiménez “Se llamaba S.N”, la Seguridad Nacional con sus rines de muerte y las descargas eléctricas; el actual absolutismo ha tenido la desfachatez de llamar bolivariana a la policía política y asesina, al SEBIN, Servicio Bolivariano de Inteligencia, que tiene su “Tumba” donde entierran a los vivos, y a los asesinados los echan a volar de un piso 10.

 

La diferencia de las dictaduras gomecista, perezjimenista y la de este destructor socialismo del siglo XXI está en lo económico y social. Algunas pinceladas: Gómez pagó en un 100% la deuda pública de Venezuela, el chavismo-madurismo nos ha endeudado de forma tal que ni siquiera sabemos exactamente la magnitud de la deuda; Pérez Jiménez construyó infraestructura y modernizó el país, teníamos cero inflación y el bolívar era una moneda tan fuerte que era preferible tener los ahorros en bolívares y no en dólares. Con la narco-dictadura autárquica nada ha mejorado en 20 años, el retroceso es el símbolo, la devaluación nos hizo a todos pobres, la inflación aniquila el salario a ritmo de frustración, los muertos por inanición y enfermedades curables baten olas, mientras millones de venezolanos huyen de su país.

 

Combatí desde nuestro Parlamento Nacional y desde el foro internacional la dictadura comunista de Allende, en Chile. Luego enfrenté la tiranía de Pinochet y cuando el pueblo chileno lo sacó del Palacio de la Moneda, la economía de ese país  estaba próspera, diversificada y sólida, la transición democrática mejoró la economía, y lo más importante, creó justicia social y abrió los canales de la participación popular. Cuando el 23 de enero de 1958 voló la “Vaca Sagrada”, llevándose a Pérez Jiménez, quedaba un país económicamente estable y en crecimiento, y se abrió un proceso de desarrollo social y democrático para acompañar el progreso económico. Pronto saldremos -así como suena, pronto- de la narco-dictadura que deja el país arruinado, empobrecido, invadido, dividido, diezmado, robado, ultrajado y mancillado. Nos recuperaremos, el camino lo marcan la unidad activa de la alternativa democrática y la solidaridad internacional.

 

Paciano Padrón / Abogado UCV, Doctor en Derecho (La Sorbona, París) / Profesor universitario, autor del “Manual del Orador” / pacianopadron@gmail.com / Twitter: @padronpaciano

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