La Colombia de Duque y Venezuela. Por Paciano Padrón (@padronpaciano)

Como observador del reciente proceso comicial colombiano, con su primera y segunda vuelta electoral, aprecié a plenitud el liderazgo de Iván Duque, así como su superioridad como estadista frente a Gustavo Petro, y no solo lo juzgué como el mejor para conducir el momento actual de Colombia, sino que ligué su triunfo, el cual considero oportuno para el pueblo colombiano y conveniente a los intereses del vapuleado pueblo venezolano, que hoy tiene a centenares de miles de los suyos viviendo en suelo colombiano. El destino de Colombia nos interesa por Colombia y Venezuela, a quienes estamos en el país o fuera de él.

 

Duque hereda una Colombia de ocho años con sello de Santos, quien dio bandazos de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda, fue el “nuevo mejor amigo de Chávez”, según este último, lo cual Santos no desmintió, sino por el contrario confirmó con sus acciones. Hizo un juego a favor de la guerrilla colombiana, con la que hizo un pacto de paz cuyos pobres efectos no permiten vislumbrar una paz verdadera, tal vez porque sin justicia no hay paz, y los crímenes no han sido pagados, los criminales aparecen premiados. Por supuesto que hago votos por la paz de Colombia, espero justicia que es la garante de esa paz.

 

A diferencia de Santos, Duque no invitó a su toma de posesión a los presidentes de Venezuela y Cuba, dice no tener nada que compartir con ellos, por cuanto sus políticas comunistas niegan la democracia, la convivencia y los derechos humanos.

 

Llega ahora a la Casa de Nariño un joven bogotano de 42 años, abogado, filósofo y humanista, con maestría en Derecho Internacional Económico, de American University, y otra en Gerencia de Políticas Públicas, de Georgetown University, habiendo seguido igualmente estudios en Harvard. Llega cargado de conocimientos y experiencia política, este hombre que ahora cambia su curul de Senador por la de inquilino de la Casa de Nariño por cuatro años. Duque ha de jugar un rol protagónico en este cuatrienio, afianzar la paz es un requisito para el desarrollo, y Duque entiende que si bien hay mucho de criticable en la pacificación de la guerrilla del presidente Santos, hay algunos hechos “rescatables”.

 

Cómo desearía para Venezuela un pronto cambio de gobierno, y no una estúpida declaración como la reciente de Diosdado Cabello: “La derecha no gobernará en Venezuela ni por las buenas ni por las malas”, con lo cual este troglodita confirma que la vía electoral está cerrada, obligándonos, por mandato constitucional, a salir de esta situación como sea, ya que como sea estamos obligados a restituir la vigencia de la Constitución que establece la democracia y la alternabilidad.

 

En Colombia se respira hoy  -y así se percibe desde cualquier rincón del mundo- una nueva esperanza de prosperidad. Duque trae valores profundamente democráticos y sanos criterios de gerencia pública; reducirá el tamaño del Estado, para que aumente la dimensión del ciudadano, dentro de la consigna, a menor Estado mayor ciudadanía y más grande la Nación. Garantiza Duque la sana competencia y el libre emprendimiento, dentro de un orden económico, social y político perfectamente avenido a la Constitución, con claro respeto a los poderes públicos, a la independencia de estos, no a la subordinación, como se materializa en los Estados totalitarios comunistas al estilo de Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua.

 

Las relaciones con nuestro país serán difíciles y tensas en estos primeros días, mientras se produce el cambio en Venezuela y surge un gobierno democrático y de mayorías. Duque tendrá ahora que enfrentar graves problemas como el narcotráfico en nuestra frontera, la migración desbordada de venezolanos a territorio colombiano y la necesaria intervención humanitaria, la cual deberá hacerse con el acompañamiento de otros países hermanos, para garantizar el resultado querido, el cese de la tragedia venezolana y el inicio del desarrollo para crecer junto a Colombia y a los demás países del Continente y el mundo. Dios bendiga a los pueblos de Colombia y Venezuela.

 

DC / Paciano Padron / Abogado UCV, Doctor en Derecho (La Sorbona, París) – Profesor universitario, autor del “Manual del Orador”/ pacianopadron@gmail.com / @padronpaciano

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