“Un país en diáspora” Por Paciano Padrón (@padronpaciano)

Venezuela vive hoy la para ella desconocida situación de país en diáspora. Ya se aproxima a cuatro millones el número de compatriotas que han tenido que abandonar el país, unos perseguidos políticos, otros víctimas de hambre y enfermedades, de ese panorama horrible que denominamos crisis humanitaria. Un país en diáspora disemina por el mundo su potencialidad y debilita su propio desarrollo, si bien con inteligencia -cuando se produzca el cambio, lo que debe ocurrir pronto- un buen aprovechamiento de la diáspora podría transformarse en beneficio para el país. Le escuché decir con claridad al profesor George Kastner, que Israel hoy no sería lo que es, apenas a 70 años de constituido el Estado, si no fuera por su diáspora que lo ha apuntalado, fortalecido y enriquecido, para perfilarse hoy con una gran potencialidad.

 

La reciente Exhortación “No temas, yo estoy contigo”, de la Conferencia Episcopal Venezolana, aborda el tema de la diáspora, no sin antes reiterar lo ya dicho en exhortaciones anteriores: “El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual”.

 

En VenAmérica valoramos en alto grado -y así lo hicimos público en reciente pronunciamiento- que los pastores católicos venezolanos aborden el angustiante problema de la emigración. Bajo el título “Un país en diáspora”, en su última exhortación expresan que la emigración es “una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio”. Dicen los obispos y arzobispos, y así lo recoge el documento de VenAmérica, “Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse”.

 

En la Exhortación se explica cómo “Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebaja o los envilece, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burlas ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación”.

“Quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar”.

 

Concluyen los obispos con una ratificación de esperanza: “Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso”.

 

La experiencia mundial permite estimar que, cuando pasemos la página final de este régimen, un 70 % de la diáspora, por una u otra razón, no retornará. De lo que se trata, y en eso trabaja VenAmérica, es de ver cómo todos aportamos al desarrollo del país, unos retornando con sus experiencias previas y sus nuevos saberes, y otros desde afuera sumando sus contactos, nuevas tecnologías, inversiones de capital y conexiones de empresas e instituciones de los países donde están, con sus equivalentes en Venezuela. La diáspora que se quede afuera, puede ser tan útil como la que retorne, pero lo urgente e importante hoy es salir del régimen, es ponerle punto final a esta tragedia, por lo que una vez más VenAmérica reconoce el aporte del Episcopado Venezolano a la lucha por la libertad y la democracia, por el respeto a los derechos humanos.

DC / Paciano Padron / pacianopadron@gmail.com. Abogado UCV, Doctor en Derecho (La Sorbona, París) – Profesor universitario, autor del “Manual del Orador” / @padronpaciano

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