En Maracaibo discriminan a los abuelos en el transporte público y los dejan a pie

Rubén Robaina, de 66 años, esconde su bastón cuando observa venir el autobús. Sabe que ser anciano en Maracaibo es un “pecado”. Carga consigo, además de sus pertenencias y la sabiduría de años de lectura, la ley. No se deja engañar y cuando algún chofer o colector pretende sobrepasarse exclama: “¡ya va…aquí tengo las normas!” aunque con frecuencia, obtenga como respuestas “no tengo tiempo para leer” o “el carrito es mío y hago lo que quiera”. Poco le importa, sabe que esta del lado “correcto de la historia” y que el “monstruo” de la discriminación deja sin trasporte a los abuelos.

Antes, durante, y después de montarse, las personas de la tercera edad sufren maltratos verbales y psicológicos. Los métodos de transporte endógenos que surgieron con el paso de los días los relegan por sus condiciones estructurales y el colapso de actual, aunado a la falta de consciencia y solidaridad, termina por apartarlos. Los choferes de las unidades los ignoran y paran más adelante, los “destierran” por “lentos” e incluso los tildan de “muertos” y “pendejos”.

Carla Angola, de 88 años, siente frustración cuando sale a la calle y ve cómo, aunque tardío, los pasajeros paulatinamente se van y ella queda “apartada, como si no valiera nada”. En promedio, de acuerdo a una encuesta en la calle, esperan hasta cuatro veces más que el resto, y cuando muestran el carné amarillo que los exonera del pago los insultan y tienen que pagar completo. Los profesionales del volante argumentan que les da “miedo montarlos por sus condiciones y porque tardan muchísimo en subirse y bajarse”.

Alejandro Benítez, de 68 años y profesional universitario, comenta que deberían tener preferencias a la hora de abordar una unidad de transporte sin ser ofendidos o vejados. “No hay amor ni respeto por los ancianos. El transporte debe estar apto para toda la colectividad, pero nos marginan. Pareciese que existiese un odio social contra nosotros. Apenas un cinco por ciento de los otros usuarios nos dan el puesto y cuando mucho 20 por ciento de los carritos se detienen. Si tenemos bolsas o cosas todo empeora”, sentenció. Ni las denuncias a los entes públicos y privados surten efecto, su único pecado es ser abuelos en una ciudad que decide no atenderlos.

Letra muerta

El artículo 59 de la Ley de Servicios Sociales del Adulto Mayor y Otras Categorías Especiales, el cual establece que el pasaje urbano para el adulto mayor es gratuito y el extraurbano es al menos 50 por ciento inferior a lo estipulado, es ignorado. También el artículo 104 que establece las sanciones como la suspensión del servicio a particulares.

DC | La Verdad

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