Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Enfermedades Cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en el mundo, y se atribuye a estos trastornos del corazón y los vasos sanguíneos un aproximado del 31% de todas las muertes registradas al año en todo el mundo.

Debido a la importancia de generar conciencia acerca de los riesgos asociados a este tipo de enfermedades, cada 29 de septiembre de cada año el Día Mundial del Corazón, que para este año tiene como lema “Da poder a tu vida: ama tu corazón”.

Médicos de Venezuela explican que son múltiples las enfermedades cardiovasculares frecuentes. Entre ellas se encuentran el infarto al miocardio; la arritmia, (ritmo cardíaco alterado); la angina de pecho (taponamiento arterial de las coronarias que puede desencadenar infartos); y la fibrilación auricular (ritmo cardiaco alterado a nivel de las aurículas que puede desencadenar un accidente cerebro vascular).

Los mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse actuando sobre los principales factores de riesgo en este tipo de condición son la mala alimentación, obesidad, la inactividad física, el consumo de tabaco y la ingesta excesiva de alcohol, cuyos efectos pueden manifestarse en forma de hipertensión arterial, hiperglucemia, hiperlipidemia y sobrepeso u obesidad. Todo ello, incrementa la probabilidad de sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones.

“También pertenecen a este grupo de condiciones, la insuficiencia cardiaca (cuando el corazón no bombea la sangre en forma suficiente), la enfermedad arterial periférica (cuando se tapan las arterias periféricas, generalmente por acumulación de grasas), la hipertensión arterial, y el accidente cerebro vascular (obstrucción de las arterias que trasportan oxígeno y nutrientes al cerebro, que puede originar muerte de las neuronas o estallido de alguna arteria)”.

Prevenir en vez de lamentar

La OMS ha identificado una serie de intervenciones muy eficaces para prevenir y controlar las ECV, cuya aplicación es viable incluso en entornos con escasos recursos. Éstas se dividen en primarias y secundarias.

En el primer grupo, se encuentran lograr un cambio en los hábitos alimenticios y de vida, hacer ejercicio de forma regular, alimentarse de forma saludable, dejar el hábito tabáquico, disminuir la concentración de colesterol, reducir el consumo de alcohol, y tomar antiagregantes plaquetarios cuando sea necesario son algunas de ellas.

Entre las secundarias, la Organización Mundial de la Salud destaca el uso del ácido acetilsalicílico, principalmente por su propiedad de actuar como antiagregante. Su mecanismo de acción evita que la sangre se estanque e impide la formación trombos sanguíneos (coágulo que se forma en un vaso y permanece allí).

DC/NP

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