Diputados, mientras tanto. Por Luis Barragán (@LuisBarraganJ)

Redondeando toda una concepción dictatorial del poder público, huérfanos hoy de los diputados regionales y mañana de los concejales,  la elección de los gobernadores,  como más tarde de los alcaldes, actualiza el problema  de un número significativo de los diputados nacionales que aspiran al solio local. Apenas comenzando el período legislativo, los hay en una febril (pre) campaña para los comicios más inciertos, condicionados y falsos en varias décadas.

 

El asunto no es nuevo (véase, por ejemplo, http://lbarragan.blogspot.com/2015/04/aunque-tiene-sus-bemoles.html), aunque es superior y creciente la indignación de los ciudadanos que cumplidamente votaron y lograron el milagro del triunfo opositor de diciembre de 2015. Están en lo cierto quienes nos dieron un específico mandato y mal puede, con estos u otros comicios,  la Asamblea Nacional convertirse en un vulgar trampolín de las ambiciones personales, pues, en el pasado período  legislativo, siendo indispensable la curul, la perdimos cuando el diputado principal y el suplente aspiraron y lograron sendas alcaldías en el estado Zulia.

 

Quizá atenuando  – mas no justificando – la responsabilidad personal,  el fenómeno obedece a una deliberada y prolongada perversión del régimen que sólo tiene por epicentro a Miraflores. Perversión que, enunciada, debemos superar para garantizar la transición democrática.

 

Careciendo de medios institucionales confiables para medir el liderazgo, cualquier certamen sirve de baremo, por lo que hemos sabido de quienes se vieron forzados a aspirar a una diputación demostrativa de su fuerza política para luego dar el paso  firme hacia la inequívoca vocación de gobernante. Por lo demás, el oficio político cada vez es más desespecializado, pues, igual da desempeñarse en el parlamento nacional que en una alcaldía, trepar el favor de un ministerio y despachar desde un tribunal, presidir una empresa pública y diligenciar en un consulado, tener pericia militar y despachar numerosas bolsas de arroz.

 

Luce incomprensible que, lograda la curul, una superior promoción se vea con una alcaldía o gobernación, ocurriendo también a la inversa, pues, agotada la instancia ejecutiva, se tiene por peldaño siguiente el parlamento nacional. Por supuesto, el criterio depende también el impuesto por los intereses del partido de adscripción.

 

DC / Luis Barragán / Diputado AN / @LuisBarraganJ

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