Freedom House, por Eugenio Montoro

La organización Freedom House (Casa de la Libertad) se fundó en 1941 y anualmente, desde 1972, realiza un análisis de cada país con el propósito de determinar su grado de libertad.

Poseen una probada metodología que abarca varios ángulos y muchos aspectos y a cada uno le asignan un valor numérico entre 1(libre) y 7 (sin libertad). De acuerdo al promedio que resulta si es entre 1 y 2.5 se considera libre el país, entre 3 y 5 parcialmente libre y entre 5,5 y 7 no libre.

Un gran mapa del mundo entero muestra a un solo vistazo como están las cosas en cada país y región. Con un color verde se indican los países libres, con marrón claro los países parcialmente libres y con azul oscuro los no libres.

En África y Asia predomina el color azul oscuro de falta de libertad y en Europa y Oceanía el verde es mayoría. En los últimos años, Norte, Centro y Sur América se han mostrado verdes con varios países en marrón claro.

Pues este año 2017, Venezuela ha pasado al color azul oscuro de los que no tienen libertad, siendo el único país del continente, junto a Cuba, que ahora lo tiene de acuerdo a la evaluación del Freedom House.

Debo confesar, aunque ya lo sabemos porque lo vivimos a diario, que fue profundamente impactante y triste ver en el inmenso mapa americano con mucho color verde de libertad al único lunar azulde tierra firme que resalta y que es el de nuestro país.

Y aunque no existiera el mapa, no hay duda que estamos luchando por recuperar la libertad perdida y tampoco hay duda que el régimen representa la represión y la dictadura.

Ni siquiera la supuesta astucia cubana de dejar algunas rendijas para confundir les han servido. Ahogan a los medios de comunicación, pero dejan a algunos vivos para que los muestran como si existiese libertad de expresión. Paralizan a los empresarios y les expropian sus bienes sin compensación, pero hacen exposiciones con las pocas fábricas y empresas que quedan para mostrar algo. Organizan elecciones,salvo cuando conocen que las perderán, tratando de mostrarse como demócratas. Mantienen la fachada de poderes independientes, aunque en la práctica sean oficinitas del ejecutivo. Muestran y menean con la mano el librito de la Constitución como sus defensores y en la práctica deshonran cada capítulo.

Fanatizan a las Fuerzas Armadas para que piensen que están luchando contra el imperialismo y les importe un carajo dispararle a muerte a un ciudadano cuando proteste.

Minimizan la importancia de las necesidades más primitivas de los ciudadanos y en lugar de facilitar alimentos y medicinas pisotean su moral importando tanquetas y bombas. Les importa poco el futuro del país y lo endeudan a unos intereses impensables con tal de mantenerse en el poder.

Cuba es una vergüenza mundial que estos traidores quieren reproducir en Venezuela, pero no lo lograrán y volveremos pronto a recuperar nuestro color de libertad. Nadie puede con los ciudadanos cuando toman la decisión de cambiar un régimen y este es el caso.

 

DC / Eugenio Montoro / montoroe@yahoo.es

 

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