Conoce la leyenda del Lago de Maracaibo

Hace ya bastante tiempo, cuando Zapara era dueño y señor de muchas de las tierras que se conocían, en el lugar donde hoy en día cubre el agua, allí se encontraba una gigantesca selva. Zapara hizo que sus pueblos se establecieran en las orillas de la enorme selva y guardo una parte muy especial para su mansión. En esta vivía el con su hija Maruma, Zapara, como el gran señor que era, jamás quiso que su hija se casara, pues para él era un place escucharla cantar y deleitarse con las poseías que ella entonaba.

Un día, el gran Zapara no estaba presente, y a la hermosa Maruma, se fue a la selva con su arco y flechas al hombro, a perseguir a un ciervo que estaba en el bosque. Cuando ya lo tenía listo para darle muerte, e iba a soltar la estirada cuerda del arco, vio al ciervo caer herido por otra flecha de un cazador oculto, que resulto ser nada más y nada menos que un joven apuesto. Este joven tenía por nombre Tamare, y había sido botado de su pueblo, pues para la gente el era un bueno para nada. Andaba deambulando, sin saber donde ir y llevaba varios días sin probar comida.
Maruma llena de gran bondad llevó al joven hambriento, hizo a la servidumbre que le sirviera un banquete al pobre muchacho, y cuando terminaron de comer, Maruma deleito al joven Tamare con una canción de amor. Tamare saco de su pecho los más hermosos y tiernos poemas que pudieran salir del alma enamorada de un joven sin sentir como el tiempo pasaba velozmente.
Cuando el gran Zapara llega a su palacio y escucha que en la habitación de su hija esta el canto de un hombre cantando también con la tierna voz de su hija Maruma, se llenó de ira y de dolor, dio una patada sobre el suelo con tal fuerza que toda la selva se estremeció y un abismo se abrió bajo él.
Lego el gran Zapara y al escuchar en el aposento de su hija el canto de un hombre alternando con el canto de Maruma, lleno del mas rabioso dolor dio sobre el suelo una patada tan formidable que la selva entera se hundió convirtiéndose en un abismo.
Los grandes ríos que bajan de la cordillera rápidamente se abrieron paso hacia dentro del enorme agujero. Para que se llenará aún más velozmente, el gran Zapara fue al norte, y allí con sus manos poderosas abrió la tierra e hizo que el agua del mar también hiciera su parte. Luego cuando ya su alma no tenía ningún tipo de descanso por todo lo que hizo, entregó todo su reino a su hijo Maracaibo y se arrojó entre la parte del mar y el lago, convirtiéndose en una pequeña isla. Pero a pesar de todo esto, los jóvenes enamorados aún seguían entonando sus canciones de amor. El canto se fundió con el agua y desde ese momento el lago es tranquilo y piadoso, sin ningún sonido, como lo tienen otros lagos, sino que este tan solo susurra la poesía y canta canciones de amor perpepuo.

DC|Tucucu

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