Comió alimentos vencidos por 7 días y esto fue lo que pasó

Casey Williams, editor de The Huffington Post, pasó siete días comiendo productos vencidos para concienciar a la opinión pública acerca del volumen de comida que tiramos a la basura.

Uno de cada tres platos de comida se desperdicia, lo que se traduce en 1.300 millones de toneladas de comida que terminan en la basura cada año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El hecho de que tiremos sistemáticamente a la basura víveres cuya fecha de caducidad ya expiró hace varios días contribuye a inflar esta cifra y como muestra de rechazo ante tamaño desperdicio.

El experimento

Su dieta durante esta semana no fue muy diferente de lo que consume habitualmente. Comió montones de huevos caducados y tomó mucha leche de soja de una gran caja vencida por espacio de un mes, según indicaba la etiqueta.

“No se habría llevado un premio al mejor sabor, pero combinó bastante bien con tortillas pasadas de maíz”, escribió Williams en el artículo donde narra su experiencia.

En ningún momento enfermó durante la realización del experimento, ni después de consumir pollo o tocino caducado, ni tras ingerir hojas de col marchitas.

“Aunque la caducidad de los productos ya había vencido, la mayor parte de lo que comí no me pareció terrible, excepto un melocotón. Claro que probé sabores desagradables una o dos veces y, tal vez, haya perdido algunos amigos asqueados por esta idea, pero algunos de los alimentos estaban francamente deliciosos”, explica Williams.

Lo más difícil del experimento fue encontrar suficiente comida para que le alcanzara hasta el fin de semana.

En su nevera no había muchas opciones y los supermercados se desprenden con bastante rapidez de la comida vencida, según pudo saber. Incluso tuvo que buscar en la basura cerca de su oficina. Por suerte, un amigo suyo trabaja en una granja urbana, lo que dio acceso a Williams a alimentos vencidos que quedaban tras el mercado semanal.

“Si no sabe a veneno, está bueno”

Williams recomienda no almacenar tanta comida antes de que uno pueda darle salida y concluye que no merece la pena preocuparse cuando sacamos algo de la nevera y comprobamos que la fecha de caducidad ya ha pasado.

“Si huele normal y no sabe a veneno, posiblemente está bien. Si no, tírala a la basura”, aconseja Williams.

El experimento confirmó algo que dicen los expertos: que el etiquetado de los productos indica a los consumidores cuándo va el producto va perder su frescura, pero no cuándo se vuelve tóxico, según Marianne Gravely, especialista de la Inspección de Seguridad Alimenticia del Departamento de de Agricultura de Estados Unidos.

DC | RT

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