Cumbre del clima ya cuenta con un borrador de acuerdo

Una semana después de intensas negociaciones, la Cumbre de Cambio Climático arrancará hoy su recta final con una agenda llena de desafíos. La buena noticia es que empieza con el borrador del acuerdo que reemplazará el Protocolo de Kioto y que desde la conferencia de Copenhague (2009) se estaba esperando. La mala, es que el texto aún no presenta una solución clara para los temas más controversiales.

El informe, concretado este fin de semana, cuenta con 48 páginas, de las cuales 22 corresponden al pacto. Otras 21 pertenecen a un paquete de decisiones que permitirán desarrollarlo y otras cinco contienen 96 propuestas de cambios que fueron introducidas a última hora.

“El futuro de un acuerdo para resolver el problema más urgente del planeta está ahora en manos de los ministros”, dijo Laurence Tubiana, embajadora francesa en la cumbre.

Ella, como varios de los participantes, espera que la versión final esté lista el próximo jueves. La idea es que el viernes, día en que finaliza la cumbre, se ponga punto final a la espera y se aclare cuál será el compromiso de los países para reducir sus emisiones de gases efecto invernadero.

Sin embargo, el texto borrador todavía no resuelve uno de los puntos más polémicos y que deberán aclarar los cerca de 200 ministros que desde ayer aterrizaron en París: la diferenciación entre países desarrollados y en desarrollo, y la manera en que se financiará a estos últimos.

A favor, el documento habla de un mecanismo de pérdidas y daños donde se establecen pautas para que las poblaciones más vulnerables puedan ser compensadas frente a las consecuencias del cambio climático. También menciona la posibilidad de mantener la temperatura del planeta por debajo de 1.5°C y no de 2°C, dadas las consecuencias catastróficas.

Filipinas y Bangladesh, dos de los países más vulnerables, son los que reclaman objetivos más ambiciosos, mientras que Brasil, India y China se han mostrado en desacuerdo con el objetivo de 1.5°C, pues su economía podría tambalear.

Según Enrique Maurtua, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, “es muy importante que las diversas capacidades estén reflejadas en el texto porque los países de Latinoamérica no tienen estatus de países menos desarrollados y tampoco tienen un rol de un gran poder económico para asumir compromisos a gran escala”.

Y ese, quizá, es uno de los principales desafíos que tendrán que superar los ministros a partir de hoy en una carrera contrarreloj. En su apretada agenda, como si no fuera poco, tienen otro enorme reto: establecer una ruta para lograr los $100 mil millones que el Fondo Verde deberá tener para 2020.

 

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