Se podrá decir en muchas ocasiones que la votación de los aficionados para el Juego de Estrellas es subjetiva, llevada más por la emoción que por la razón. Eso ha acompañado al Clásico de Media Temporada prácticamente desde su génesis hasta nuestros días. Y no tiene nada de malo, todo lo contrario. Si hay algo que gusta al fanático del béisbol, es un buen debate.

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