Aunque la gran favorita para el premio a la mejor cinta extranjera es indiscutiblemente “Amour” del austriaco Michael Haneke, y el mismo Larraín ha dicho en múltiples ocasiones que en su opinión es la que debe ganar, cualquier cosa podría pasar. Hace tres años todo indicaba que “La cinta blanca” (también de Haneke) iba a llevarse la estatuilla, que terminó en manos del argentino Juan José Campanella por “El secreto de sus ojos”.

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