INVESTIGACIÓN ESPECIAL: Los secretos de Chávez en La Habana

 En medio de un intenso operativo que involucró a centenares de agentes de seguridad y personal médico de Venezuela y Cuba, el convaleciente mandatario venezolano Hugo Chávez fue trasladado de la unidad de cuidados intensivos del Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (Cimeq), a un hospital-bunker que opera en corredores construidos hace décadas bajo a Plaza de la Revolución.

De acuerdo a fuentes con conocimiento directo de la operación, a la que tuvo acceso Univisión Investiga, Chávez fue trasladado la semana pasada al hospital secreto, ubicado al lado del bunker presidencial y hasta ahora reservado únicamente para la atención de emergencia de Fidel Castro.

La movilización fue parte de una operación para detener las constantes filtraciones de información mientras el enfermo se encontraba en el Cimeq, y en preparativos para un posible retorno a Venezuela.

Durante las horas y días que siguieron al traslado, se mantuvieron en el Cimeq las mismas medidas de vigilancia que habían imperado hasta entonces, como una manera de desviar la atención.

Aunque se mantuvieron las medidas de seguridad en el centro clínico, fue asignado al local un personal militar de más alto rango. Los familiares continuaron yendo al Cimeq para dar a entender que nada había cambiado, indicó la fuente.

En estado crítico

Hasta ahora, la condición de Chávez continúa en estado crítico. De acuerdo a otra fuente, que tuvo acceso a fotografías del paciente dentro de la unidad de cuidados intensivos, el mandatario venezolano ha experimentado una extraordinaria pérdida de peso, entre 40 y 50 libras, principalmente debido a la forzada alimentación mediante el sistema de entubamiento al que fue sometido luego de la operación inicial.

Su condición es “severa” y continúan los problemas respiratorios. De acuerdo a la fuente, luce “tan demacrado que es imposible presentar una imagen suya para los medios”.

La fuente confirmó que Chávez sufrió un infarto al miocardio durante la prolongada operación en la que se le extrajo parte del intestino y la próstata.

El secretismo del CIMEQ

Durante las primeras semanas después de la operación de Chávez en diciembre pasado, el acuartelamiento permanente restringió a un nivel sin precedente las visitas al Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq), de La Habana, el centro élite de la medicina cubana fundado en 1982.

Un régimen cuasimilitar aplicó para todo el personal médico, paramédico, técnicos de mantenimiento, y de servicio de dormitorio y alimentación.

El secretismo fue tan pronunciado que para controlar las filtraciones, el personal que se encargaba de traer las provisiones de medicinas y alimentos recibió la orden de dejar los pedidos a las puertas de acceso del Cimeq, y retirarse inmediatamente. Los paquetes eran recogidos posteriormente por otro personal adentro, evitándose por completo el contacto verbal o físico entre unos y otros.

El centro aún está rodeado por agentes de los cuerpos de seguridad de Estado vestidos de civil, tanto hombres como mujeres, que llevan control y registro de las personas y vehículos que circulan por el lugar.

La recepción del Cimeq está atendida por militares uniformados, y más recientemente por oficiales de más alto rango que los precedentes. Las personas que quieren ingresar deben pasar por varios “filtros” de seguridad. Las personas deben tener o una autorización médica, tener un familiar dentro o contar con un permiso especial para poder ingresar al complejo.

La mansión de los Chávez en El Laguito

El Cimeq se ubica a escasa distancia del reparto o urbanización El Laguito, donde se localizan las mansiones más lujosas de Cuba, usadas como residencias de protocolo para altas personalidades, dignatarios y diplomáticos que visitan la isla.

La mansión número 32, la mayor de todo el reparto, fue asignada por el gobierno cubano al presidente Chávez y su familia. Tiene de vecinas a ambos lados las residencias asignadas a la mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner, y al presidente boliviano Evo Morales. A escasa distancia se encuentra la mansión habitada por el Papa Benedicto XVI cuando visitó la isla en marzo pasado, y no lejos de allí la casa de protocolo 6, asignada al escritor colombiano Gabriel García Márquez, amigo personal de Fidel Castro.

La residencia tiene amplias habitaciones y jardines con árboles frondosos, con una decoración interior demodé. Cuenta con una garita de vigilancia, desde donde la vivienda es constantemente monitoreada por agentes especiales. Allí también residen los miembros de la familia Chávez que se encuentran en La Habana, principalmente su hija mayor Rosa Virginia Chávez, y su esposo Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología del gobierno venezolano.

Los familiares

Para poder visitar al mandatario en su área de reclusión, los familiares o visitantes que han recibido la aprobación de acceso deben someterse a un baño desinfectante con agentes químicos. Las visitas permitidas son extremadamente breves.

No todos los familiares han tenido la suerte de ver en persona al convaleciente comandante.

La hija menor, Rosinés Chávez, viajó a La Habana después de que Chávez fue intervenido el 11 de diciembre, pero fue devuelta a Venezuela antes de fin de año sin que viera a su padre. La mandaron a buscar con su tía Janeth, ex enfermera personal de Chávez y esposa de Tito Oropeza, ex comandante general de Aviación y uno de los pocos pilotos de confianza del mandatario venezolano.

Rosinés viajo sin la compañía de su madre, Marisabel Rodríguez. Sobre ella, segunda esposa de Chávez del que se divorció en 2004, pesa una prohibición oficiosa de viajar a la isla. “Quieren evitar potenciales filtraciones sobre el estado del paciente por esa vía”.

De acuerdo a las fuentes, las hijas mayores de Chávez rechazan la “onda” de rituales judíos que Marisabel Rodríguez ha comenzado a practicar recientemente, buscando todas las vías posibles contribuir a la salud de su ex esposo.

En todo caso, sin acceso a información crucial sobre el día a día del enfermo presidencial, el entorno de la familia Chávez-Rodríguez teme que las opciones para mantener vivo al presidente sean muy limitadas. “A veces piensan que el soporte de vida es artificial”, indicó la fuente.

Comentarios en la calle

En La Habana, sorprendentemente para los visitantes, el tema predominante no es ni Raúl ni Fidel Castro sino la salud del presidente venezolano. “Todo el mundo busca información de cómo está él, y los venezolanos preguntan si agrada su gestión”.

Cuando se aseguran que el visitante es venezolano, los cubanos rompen el hielo y se atreven a formular preguntas ansiosas por el destino del mandatario. Fundamentalmente la preocupación es si la desaparición de Chávez eliminará la abundante ayuda venezolana (estimada en $10,000 millones anuales por la Universidad de Miami), y devolverá a los cubanos a la era de los cortes de luz constantes y la agudización de la escasez de alimentos.

“Los cubanos desean la pronta recuperación de Chávez, por una razón de sobrevivencia”.

En algunos lugares, como el Hotel Nacional, donde se hospedan dignatarios y empresarios que visitan Cuba, sorprende constatar un detalle: empleados y guías turísticos ya consideran a Chávez como un “ex-presidente”.

En la calle, los cubanos no dejan de sorprenderse de la cobertura que el tema de la salud de Chávez está teniendo en los medios cubanos. De hecho en la calle la gente comenta que la cobertura ha sido mayor a la que se le dio a la convalecencia de Fidel Castro en 2006.

Por: Casto Ocando
Univisión Investiga

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